II Peregrinación Diocesana a Tierra Santa

SaizMenesesMons.  Àngel Saiz Meneses          Entre las actividades programadas por nuestra diócesis para el Año de la Misericordia se recomiendan diferentes peregrinaciones, y la primera de ellas es la que se hace a Tierra Santa, que comienza este domingo día 3 de abril.  S.B. Mons. Fouad Twal, Patriarca Latino de Jerusalén, que en mayo de 2013 recibió a los participantes en nuestra primera peregrinación diocesana, en su mensaje de la pasada Navidad invitaba a vivir el Año de la Misericordia visitando Tierra Santa. Los peregrinos – aseguraba – “no deben tener miedo de venir. A pesar de la tensa situación, en esta tierra, sus rutas no tienen peligros”.

Nos podemos preguntar qué sentido tiene una peregrinación a Tierra Santa en los tiempos actuales o en qué radica el atractivo de aquellos Santos Lugares para los cristianos y no cristianos. Para los cristianos, en particular Nazaret, Belén y Jerusalén significan el lugar de encuentro y de unión de Dios con el ser humano, la irrupción poderosa del Eterno en el tiempo, en la historia humana.

Peregrinar a Tierra Santa significa ponerse en camino, abrir el entendimiento y el corazón, ponerse en actitud de escucha y de encuentro. El desprendimiento y la desinstalación  son esenciales para el peregrino. La peregrinación ha de propiciar  un camino interior de cambio, de conversión personal. Una experiencia fundamental de estos días ha de ser la escucha atenta de la Palabra de Dios, siempre viva y eficaz, en aquellos mismos lugares geográficos en que fue pronunciada, que como recordaba el papa Pablo VI, permiten “al cristiano ponerse en contacto directo con el ambiente, en el cual “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14).

No vamos a hacer turismo, aunque visitaremos lugares importantes, significativos, y de gran belleza. Pero la finalidad principal es que en estos días experimentemos un renovado encuentro con Cristo, que refuerce nuestra conciencia de que somos discípulos suyos, llamados a dar un testimonio gozoso de la nueva vida que nos ha alcanzado por su misterio pascual. También hemos de hacer camino con los hermanos y descubrir a Cristo en ellos. La peregrinación ayuda a ensanchar los horizontes de la mente y del corazón, facilita el descubrimiento de realidades nuevas y de situaciones que uno no se puede imaginar. En ese camino, también se facilita el encuentro con muchas personas diferentes, y en particular de nuestros hermanos, los cristianos de aquellas tierras, que viven en una situación de fragilidad extrema. De esta manera colaboramos en su subsistencia económica y también les damos aliento con nuestra presencia, particularmente por las calles de Jerusalén.

En definitiva, cada una de nuestras pequeñas  existencias es como una peregrinación a la casa del Padre por los caminos del mundo y de la historia. Una peregrinación que se identifica con el seguimiento de Jesús y que él mismo describe: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Lc. 9, 23). Estas palabras expresan la radicalidad y el compromiso de una decisión que no se aviene con las vacilaciones o con el volver la vista atrás. Se trata de una exigencia fuerte, que en su momento impresionó a los discípulos, y que a nosotros también nos llama la atención. Pero no olvidemos que el seguimiento de Cristo, el ideal de vida que él nos propone en el Evangelio, llenará de sentido nuestra existencia, la llenará de amor y alegría.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.