¡Realmente el Señor ha resucitado!

Mons Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas           Aquel primer domingo de Pascua, tres mujeres amigas de Jesús, fueron a ver su sepulcro. Iban a ungirlo para terminar su labor en la sepultura, dado que lo amaban.

Era —según pensaban— la única cosa que todavía podían hacer por él. No esperaban nada más. Era su homenaje a Jesús, el gran hombre, el gran maestro, quien les había cautivado y llenado de esperanza…. Y todo había finalizado. Pero encuentran el sepulcro abierto, la piedra que lo cerraba apartada y el cuerpo no está. Y así, de pronto, sin pensarlo, el gran anuncio, el alegre anuncio del mensajero de Dios: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Recordad lo que os decía en Galilea… lo veréis en Galilea”.

Lo primero que hacen es anunciarlo a los discípulos. Pero, como explica el evangelio de Lucas, que escuchamos en la vigilia pascual, a los apóstoles esta historia les pareció una quimera y no la creyeron.

Actitudes para vivir la Pascua:

Primera actitud: deseo de acercarse a Jesús porque lo hemos conocido y se hace querer. El interés, el deseo, el amor por acercarse a él, porque es un gran maestro, que ofrece una gran doctrina, un gran hombre…  pero parece que no le vemos por ninguna parte, como si permaneciese en la sepultura.

Y como aquellas mujeres, también lo recordamos, incluso lo conmemoramos, y nos preguntamos qué podemos hacer por él.

Segunda actitud: creer para ver y no al revés. Nosotros queremos “ver para creer”. Es decir, queremos comprobaciones, demostraciones, tal como las entendemos en el orden material… Pero solo lo podremos ver con los ojos de la fe, y podremos experimentarlo si primero nos fiamos del anuncio que recibimos por parte de muchos mensajeros.

Algunos pensareis: ¡tenemos dudas! En las apariciones de Jesús resucitado a sus amigos, se nos indican también sus dudas: no hacen caso del testimonio de las mujeres, no se lo acaban de creer, piensan que se trata de un fantasma. Tomás, si no puede tocarlo, no se lo creerá…

Todo es semejante a nuestras propias dudas, que superamos cuando tenemos la experiencia de encontrarnos cara a cara con el Señor.

Tercera actitud: ir a Galilea para verlo. Verlo en Girona, en nuestra diócesis… Galilea, en aquellos momentos, significaba la vida ordinaria que habían experimentado en Jesús. Significaba los años de vida de Jesús y lo que había hecho y dicho. Traduzcámoslo hoy:

– Nos encontraremos con él si caminamos junto a los otros discípulos de Jesús. Tenemos parroquias, movimientos, grupos… Con la Iglesia, que somos la familia y discípulos de Jesús, lo podemos encontrar.

– Lo verás si lo quieres conocer. Lee los evangelios, habla con él y escúchalo por medio de la plegaria. Conocer para amar.

– Participa en la celebración de la Misa para “verlo y estar en comunión”. Las dificultades, ya las conozco… En la Misa no encontrarás un ambiente lúdico,  ni  de animación, ni sensaciones corporales sensoriales, ni distracción… pero encontrarás a Jesucristo.

– También lo verás amando de verdad, estudiando o trabajando y sirviendo a los demás. Quien ama verdaderamente se parece a Dios y a Jesucristo, que nos ha amado y nos ama del todo y a todos. Ahora bien, hay que amar a semejanza suya, siendo un buen samaritano, haciendo fructificar las cualidades recibidas, sirviendo sin esperar recompensa, perdonando…  Amando así estarás en sintonía con el Señor resucitado y “lo verás” con los ojos más profundos de tu corazón.

–  Te encontrarás con él si estás dispuesto a  hablar de él a los demás, sea a la familia, los amigos…

–  Y, sobre todo, deja que Jesús te encuentre, ya que es él quien tiene la iniciativa de dejarse ver.

¡Feliz Pascua!

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 374 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.