«Primogénito de entre los muertos»

Cesar_Franco_SegoviaMons. César Franco         Judíos y cristianos creemos en la resurrección de la carne. Existe, sin embargo, una notable diferencia entre ambas creencias. En el judaísmo se espera la resurrección al final de los tiempos, cuando la historia se consume con el juicio de Dios. En el cristianismo, la resurrección ya ha comenzado en la persona de Cristo, que, al tercer día de morir, fue levantado de la muerte por el poder del Espíritu. Así lo confesamos en el Credo.

Esta diferencia entre la fe judía y la cristiana explica por qué los apóstoles no dieran crédito al hecho de la resurrección de Jesús. ¿Cómo era posible que, si Cristo había resucitado, la historia siguiera su curso como si nada hubiera pasado? ¿No coincidía la resurrección con el fin de los tiempos? La fe cristiana en la resurrección sólo podía atacarse si pudiera hallarse el cuerpo de Jesús. Pero éste no se hallaba en el sepulcro. De ahí que se hiciera correr el bulo de que los discípulos lo habían robado.  Por otra parte, comenzaron a suceder lo que se ha dado en llamar apariciones. Diferentes personas y grupos variados —mujeres, apóstoles, discípulos— confesaban haber visto al Señor. El verbo que se utiliza en los relatos de las apariciones es el pasivo causativo del verbo «ver», es decir, «hacerse ver», «mostrarse». Con este verbo se da a entender que las apariciones no eran fenómenos sicológicos de sugestión individual, productos de la propia imaginación. Como bien han señalado los estudiosos del evangelio, para creer en las apariciones del resucitado, hay que creer primero en el hecho de la resurrección, que, como hemos dicho, en el pueblo judío sólo se esperaba para el final de los tiempos.

Quien lea los relatos del evangelio con mirada crítica caerá en la cuenta de que la fe en la resurrección se impone a los apóstoles desde fuera de ellos mismos, desde Alguien que se muestra vivo, se hace presente entre los suyos, les invita a tocarlo para que vean que no es un fantasma y hasta les pide algo de comer para que crean que realmente está vivo. Por eso, cuando su inteligencia se abre a la fe, reconocen que ha comenzado el tiempo final, la etapa última de la historia  y que la resurrección de los muertos ha iniciado su andadura en la persona de Jesús. Por eso, lo llaman el «Primogénito de entre los muertos». En él, en efecto, los muertos han comenzado a resucitar.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
Acerca de Mons. César Franco Martínez 252 Articles
Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).