La buena noticia de la Pascua

Tortosa Obispo Enrique BenaventMons. Enrique Benavent           En la mañana del Domingo de Pascua unas mujeres desilusionadas por la muerte de Cristo, que visitaban el sepulcro donde había sido enterrado el Señor pensando que todo había terminado, y unos discípulos temerosos que habían abandonado al Señor en el momento de la Cruz y estaban escondidos por miedo a los judíos, recibieron un anuncio inesperado: Cristo ha resucitado. Ese mensaje de salvación se sigue proclamando como buena noticia para los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Es una buena noticia también para nosotros porque nos dice dónde está la verdad de nuestra historia y de nuestra vida. La Cruz es la manifestación más evidente del odio que puede albergar el corazón del hombre y del mal que es capaz de llegar a hacer. ¿Qué sería de nuestro mundo si con la Cruz todo hubiera terminado? ¿Qué sería de nuestra vida si el horizonte último fuera la muerte? ¿Qué futuro tendríamos los hombres si las injusticias que se cometen a diario, cuyos efectos a veces son irreparables, tuvieran la última palabra? En nuestro mundo y en nuestra vida no existiría lugar para la esperanza. Si todo hubiera concluido en la Cruz y en el sepulcro, ello significaría que los poderes del mal se habrían adueñado definitivamente del mundo y del hombre, obras maravillosas de Dios; significaría que las víctimas de tantos odios y de tantas injusticias son, simplemente, personas que no han tenido suerte en la vida. El horizonte del hombre y del mundo sería un horizonte de muerte.

Pascua es una buena noticia para los que sufren las consecuencias del pecado y de la muerte. Cuando escuchamos el anuncio pascual podemos decir en nuestro interior: vale la pena vivir. Aunque en nuestra vida pasemos momentos de noche; aunque en ocasiones no encontremos la respuesta al por qué de las cosas que nos suceden; aunque en determinados momentos la oscuridad sea más fuerte que la luz…, vale la pena vivir, es un regalo que Dios nos haya llamado a la vida, porque nos quiere llamar a una vida más plena.

Pascua es una buena noticia para todos aquellos que, siguiendo el ejemplo de Jesús, quieren pasar por el mundo haciendo el bien. Cuando en su interior resuene el anuncio de la resurrección de Cristo pueden decir: vale la pena vivir para los demás. A pesar de los pocos frutos que muchas veces produce tanto esfuerzo, vale la pena hacer el bien; aunque el egoísmo y la ambición parece que se adueñan de nuestro mundo, vale la pena vivir de otro modo, porque es así como se encuentra la verdadera alegría; aunque muchas veces quienes siguen el camino de Jesús sean tratados de ingenuos, vale la pena mantenerse en ese camino.

La resurrección de Cristo es incluso una buena noticia para los pecadores, para los causantes de los males de nuestro mundo, que también somos muchas veces nosotros, porque Pascua es la fiesta del perdón de los pecados y de la vida nueva en Cristo para todos. El Señor resucitado no quiere que nadie quede en poder del pecado y de la muerte. Él nos quiere a todos libres.

Pascua es una Buena Noticia para el que sufre, porque sabe que en su sufrimiento no está la última palabra; para el justo, porque se le muestra el premio de su justicia; y para el pecador, porque se le ofrece el perdón de sus pecados.

¡Feliz Pascua de Resurrección para todos!

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

 

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 176 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.