Domingo de Ramos

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol          El Domingo de Ramos recordamos la triunfal entrada de Jesús en Jerusalén, en medio de aclamaciones de la gente que salía al encuentro de las peregrinaciones que llegaban a la Ciudad Santa con ocasión de la Pascua.

Los congregados lanzaban gritos de júbilo y llamaban «bendito al que viene en nombre del Señor», al «Hijo de David», el «Mesías» y extendían sus mantos y cortaban a su paso ramas de árboles para hacer una alfombra de bienvenida.

Cuando las autoridades religiosas preguntaron entonces al recién llegado por qué aceptaba aquellas aclamaciones, y le instaban: «Maestro, reprende a tus discípulos», Jesús reacciona diciendo: «Os aseguro que si estos callan, gritarán las piedras.»

¿Cómo se explica esto? Jesucristo había hecho muchos milagros y se había ganado el favor del pueblo. A veces había tenido que huir de las masas que querían hacerlo rey, y en muchas ocasiones después de hacer una curación decía al sanado: no se lo digas a nadie, o regresa a casa sin  entrar en la ciudad, peticiones que no siempre eran atendidas. La discreción y la repulsa a cualquier enaltecimiento personal eran su regla de conducta. Pero esta vez rompe su norma y se deja aclamar, como si fuera necesario que la discreción dejara paso a la verdad.

Jesús sabe que será la última vez que el pueblo le aclame. Pocos días después este mismo pueblo será manejado para que Pilato no le conceda la amnistía, escogiendo en su lugar a Barrabás, y aún será alentado para pedir la crucifixión para él. Por la salvación de este pueblo judío, representante de toda la humanidad, se entregará con una cruel muerte de cruz.

Estos vaivenes en el ánimo popular son un símbolo de nuestra vida. También a lo largo de ella, a veces aclamamos a Dios en nosotros y a veces, por debilidad generalmente, lo negamos si no de palabra sí con nuestros actos. En cambio Jesucristo nos ama siempre, «no se cansa de perdonar» en palabras del papa Francisco y en el perdón muestra el verdadero rostro de Dios que es misericordia.

Esta Semana Santa del Año Jubilar es un momento propicio para dejarse perdonar por quien tanto nos ama. El Papa confía en que los fieles acudan al sacramento de la penitencia. Personalmente deseo hacer una llamada a que vivamos la experiencia que se nos pidió el Miércoles de Ceniza: «Conviértete y cree en el Evangelio». Todos estamos llamados a esta conversión continuada para ser felices en esta vida y más aún en la otra.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.