Un Seminario abierto ya

Mons. Cerro ChavesMons. Francisco Cerro            Este año la Jornada de Oración por el Seminario y de aportación para esta institución, es la más importante de la diócesis que, como corazón de la Iglesia Diocesana, si se para, como el corazón humano, se convierte en un cadáver. La Iglesia no puede vivir sin sacerdotes, porque no puede vivir sin la Eucaristía y sin el perdón de los pecados que el sacerdote, como misión, está llamado a realizar en nuestra tierra.

Este año la Campaña del Seminario tiene 3 acontecimientos únicos:

1.º El Año de la Misericordia, donde son precisamente los sacerdotes los que a través del Sacramento de la Misericordia nos ofrecen el perdón y la paz. ¿Qué sería de los pueblos sin el sacerdote que ofrece la Eucaristía y el perdón como la cumbre de la Misericordia que es el Amor de Cristo? Los seminarios son “hijos” de Misericordia donde se van realizando día a día, y no con poco esfuerzo, personas que se forman para vivir con “los sentimientos del Corazón Misericordioso de Cristo”.

2.º El Seminario abierto. Toda la vida de la Iglesia Diocesana, que en estos momentos vive inserta en el XIV Sínodo Diocesano, que será más fecundo cuanto más participe todo el pueblo de Dios a través de los grupos sinodales. Me consta, de una manera admirable, cómo nuestro seminario se valora y potencia con la aventura eclesial de un Sínodo que nos invita a caminar juntos con Cristo.

3.º Ya vemos cerca el fin de la restauración del Seminario, que es tan justo y necesario como que hemos sido el último seminario de toda España que se ha restaurado para cumplir su misión, ya que no reunía ya lo mínimo para su habitabilidad. Viví allí cuatro años (hace 40 años) y me preocupaba de que no se hiciera a fondo una restauración para que se pudiese vivir dentro con austeridad, pero también funcionalmente y cumpliendo su misión.

Os invito a que seáis generosos para que, en esta campaña amada del Seminario, podamos terminarlo cuanto antes. Nosotros que, a través de la Comisión de Obras del Seminario, seguimos día a día esta obra, os aseguramos lo bien que se trabaja para que pronto pueda ser una realidad. Además de todo lo que un Seminario tiene que ofrecer a los candidatos al sacerdocio para que puedan vivir dignamente y en sencillez, también hemos pensado ofrecer, con la remodelación, otros muchos servicios a la diócesis y a sus diocesanos:

— El Instituto Teológico “San Pedro de Alcántara”, que, unido a la Universidad Pontificia de Salamanca, es el ámbito donde estudian los seminaristas para, al final, terminar con lo que se llama Bachiller en Teología.

— El Centro de Ciencias Religiosas “Virgen de Guadalupe”, que ofrece una formación titulada de Ciencias Religiosas para consagrados, candidatos al Diaconado Permanente, profesores de Religión, laicos y todo tipo de personas que quieren formarse de una manera sistemática y con un título reconocido por la Iglesia.

— El Centro Diocesano “San Pedro de Alcántara”, que tiene como misión dar a conocer la figura del patrón de la dió- cesis y de Extremadura, y que nos hace profundizar en su teología, su espiritualidad, historia y vida franciscana de este hombre que vivió santo y, como decía Santa Teresa de Jesús, “hecho como de raíces de árboles”.

† Francisco Cerro Chaves,

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.