María, intercede por nosotros

Mons Celso MorgaMons. Celso Morga        Queridos fieles:

Hemos celebrado con mucho fruto la iniciativa del Santo Padre para la Cuaresma de las “24 horas para el Señor” en nuestra Catedral metropolitana. Es una iniciativa, promovida por el Santo Padre, que se viene celebrando en no pocas Diócesis de la Iglesia desde hace tres años; este año la hemos celebrado también en nuestra Archidiócesis. Me alegra que haya sido durante la Cuaresma del Año Santo de la Misericordia y me recuerda la necesidad de traeros a la memoria que hemos de vivir este tiempo de gracia de Dios, que es la Cuaresma, con particular intensidad en este año tan especial de la Misericordia.

Nada mejor para ello que unirnos a María, contemplándola a los pies de la Cruz, como lo haremos durante el Triduo Pascual. También Ella, en aquellos momentos tremendos y sublimes, fue envuelta por las tinieblas que oscurecían el mundo, herida por el inexplicable silencio del Cielo. Ella sabía Quién era Jesús. Lo había llevado en su seno, lo había llevado a la luz.

Ella conocía mejor que nadie el misterio de la concepción inmaculada de Jesús. Sabía que Él era realmente el Hijo unigénito del Padre. Pero allí, en el madero, en aquel primer Viernes Santo de la historia, el Hijo parecía llamar inútilmente a su Padre. Jesús decía: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Es la oración del salmo 22; pero cómo debieron resonar en su corazón maternal las palabras que siguen: «Tú, Señor, me sacaste del seno materno, me confiaste al regazo de mi madre; a Ti fui entregado desde mi nacimiento, desde el seno de mi madre, Tú eres mi Dios. No te quedes lejos, porque acecha el peligro y no hay nadie para ayudarme».

María sabía cómo todas aquellas palabras del salmo era verdaderas. Ella, con su “fiat” en la Encarnación, había ofrecido su seno a Dios y ahora Dios Padre callaba. Con las palabras siguientes de Cristo entendió todo: «he ahí a tu hijo». Entendió que Ella era “hija en el Hijo”, la primera redimida y que, a la vez, el Redentor de los hombres la constituía madre de todos los creyentes. Desde aquel momento, María aceptó esa nueva maternidad sobre la Iglesia.

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «Al pie de la Cruz, María es escuchada como la Mujer, la nueva Eva, la verdadera Madre de los que viven» (n. 2618). La Sagrada Escritura nos presenta a María como la que ora e intercede en la fe por todos los creyentes y sus hijos la invocarán siempre como «Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra».

✠ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz
Mons. Celso Morga Iruzubieta
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Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.