Acerquémonos con confianza al sacramento de la misericordia

vivessiliaMons. Joan Vives        Si queremos que en este Año de la misericordia, nuestra conversión sea verdadera, dejémonos reconciliar con Dios. Abramos el corazón a ser perdonados y a perdonar a los que a nosotros nos han ofendido: «Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden» (Mt 6,12), decimos en la gran oración cristiana del Padrenuestro. Podemos tener una confianza infinita en el amor con que somos amados por Dios, ya que el Padre nos ha mostrado en su Hijo, clavado en la Cruz, que nos perdonaba y que nos redimía de todo pecado y de todo mal. Jesucristo nuestro hermano nos rescata de la muerte. Que nadie desespere nunca de su culpa, por grande que sea. En Cristo, Dios nos ofrece un perdón infinito, incansable, sin límites. Así es la misericordia de nuestro Dios. Su amor es más grande que nuestro corazón, y nos espera siempre, como al hijo pródigo, para abrazarnos y restaurarnos a la dignidad de hijos.

Jesús ha querido que lo hagamos normalmente a través del sacramento de la misericordia y del perdón, a través de la confesión, valiente y humilde, de nuestros pecados a la Iglesia. Jesús ha querido que el perdón llegue a través de la Iglesia, a través de los sucesores de los apóstoles y de sus colaboradores, los sacerdotes. De ellos escuchamos las palabras de consuelo de Cristo mismo: «Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo«, mientras traza la señal de la cruz y nos bendice con la imposición de las manos. ¡Cómo consuela sentir que todo queda perdonado, que nos llena el Espíritu Santo, de nuevo, y que la paz inunda nuestra alma y la fortalece para el testimonio! Son las palabras poderosas de quien dice en el Apocalipsis: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» (Ap 21,5).

La confesión de las faltas, que quedarán en total secreto inviolable, es el paso que tenemos que hacer para obtener con certeza el perdón de Dios. Quizás a algunos les pueda resultar un poco engorroso, pero hay que ser sencillos, y descubrir que el sacerdote en ese momento representa a Cristo y a la iglesia, y es un hermano que acoge, que nos hace sensible la voz de Dios. Y los hombres y las mujeres necesitamos de estos signos sensibles, que nos hacen pueblo y nos «tocan» por dentro. La palabra es sanadora, cura la soledad, abre a la luz, hace sentir el poder de Dios sobre nosotros. Es un acto liberador.

La confesión no sólo nos perdona los pecados graves, sino que también libera nuestra conciencia de los pecados menos graves, o veniales, e incluso los de omisión; todo lo que hubiéramos podido hacer y no hemos hecho. Libera de las actitudes de mediocridad o de egoísmo que necesitamos revisar y cambiar. Como dice el Papa Francisco «que en la celebración del sacramento de la reconciliación, experimentéis tal como está descrito en la parábola del hijo pródigo- el encuentro personal con el Padre y su abrazo amoroso, y que sintáis igualmente dentro de vosotros la alegría del perdón y aquella paz del corazón que sólo Él nos puede dar por su misericordia divina».

Volvamos al Señor en esta Cuaresma, la Cuaresma del año de la misericordia, que debería ser especial, alegre, acogedora del don de la indulgencia. Nos hará mucho bien acercarnos al sacramento del perdón. No es que Dios tenga que reconciliarse con nosotros, sino nosotros con Dios y con los hermanos.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).