Un signo de la misericordia del Padre

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses           “Que la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios”, dice el papa Francisco en la bula de convocación del Año Santo. En la celebración del sacramento de la reconciliación o de la penitencia es cuando experimentamos de un modo particular la misericordia de Dios. La parábola del hijo pródigo es la página de las Sagradas Escrituras que mejor expresa esta realidad. A ella me voy a referir en este escrito.

Un padre tenía dos hijos. El mayor era cumplidor y observante de las normas, pero tenía más conciencia de empleado que de hijo. En cambio, la vida en casa se hace aburrida para el pequeño, que está deseoso de nuevas sensaciones. La rutina del trabajo, de las obligaciones, del orden establecido se le hace insoportable. Necesita aventuras, placeres, nuevas experiencias, libertad sin tener que cumplir órdenes de nadie. En la casa del padre se está bien, no falta de nada, se vive en paz y sobre todo hay amor, mucho amor. Pero el hijo pequeño ni es consciente de ello ni lo valora. Pide  la parte de herencia que le corresponde y marcha a tierras lejanas sin importarle el dolor que pueda causar. Ante todo, “quiere vivir la vida”.

En tierras lejanas se entrega a todo tipo de vicios. Al principio las cosas le van bien; es un auténtico triunfador, el rey de la fiesta. Cargado de dinero, no le faltan amigos y admiradores. Se siente feliz y realizado porque ha alcanzado el estilo de vida que ansiaba, libre y sin ataduras, disfrutando de todo, sin límites. Pero llega un momento en que se le acaba el dinero, y con ello se le acaban los amigos y el modus vivendi. Y acaban cerrándosele  todas las puertas hasta el punto de no poder acudir a nadie y acabar cuidando cerdos, el trabajo más denigrante en aquel contexto, ya que se trataba de un animal impuro. Y como todo puede empeorar, llega un momento en que ve peligrar su vida porque no le dan para comer ni las algarrobas de los cerdos, ya que él vale menos que los animales que pastorea.

Entonces recapacita y se da cuenta de que aquello no es vida, sino muerte. Por eso piensa en el retorno al hogar para volver a empezar, porque se da cuenta de que ha seguido el camino equivocado. Y vuelve a casa. Al llegar, no se encuentra las puertas cerradas, ni la prohibición de entrar, ni el castigo merecido, ni siquiera los reproches más que lógicos. Sorprendentemente, el padre está feliz porque ha recuperado a su hijo con vida. Está tan feliz que organiza una fiesta, la fiesta del perdón. Y no sólo eso, sino que además le devuelve todos los derechos que había perdido con su marcha.

A partir de su experiencia vital tan negativa y de la acogida misericordiosa del padre, el hijo puede comprender que la felicidad no se encuentra en el egoísmo, sino en vivir para los demás; que los vicios y la holgazanería no pueden satisfacer como la entrega generosa a través de un trabajo productivo; que las normas de la casa del padre no son obstáculos para su libertad, sino que son las señales que indican el camino; que lo que llena de sentido la vida es el amor compartido.

En el fondo esta parábola nos ayuda a comprender quién es Dios. El padre de la parábola es Dios. Es el Padre que nos espera siempre, que nos perdona siempre, que nos ama con un amor sin medida. Los errores que cometamos, por más grandes que llegaran a ser, no disminuyen su fidelidad y su amor. Él nos acoge con los brazos abiertos y con su perdón nos devuelve la verdadera alegría. El tiempo cuaresmal es un tiempo propicio para recorrer este camino interior de conversión y de vuelta a la casa del Padre.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.