Despedida de Mons. Miguel Asurmendi, «Muchas gracias, rezad por mí»

La Catedral Nueva de Vitoria fue el lugar elegido por Monseñor Miguel Asurmendi para decir adiós a la Diócesis de Vitoria, de la que ha sido pastor durante los últimos 20 años, desde noviembre de 1995. Personas de todas las edades, miembros de la comunidad diocesana, de parroquias, movimientos y asociaciones, religiosos y religiosas y sacerdotes, participaron el pasado sábado en esta sentida celebración que ha querido ser una acción de gracias por el servicio prestado durante estas dos décadas.

Monseñor Asurmendi estuvo acompañado por el Arzobispo de Burgos, ya que la diócesis de de Vitoria forma parte de la provincia eclesiástica de Burgos. Además ha concelebrado el salesiano, Monseñor Miguel Angel Olaverri, obispo de la diócesis de Punta Negra en la República Africana del Congo y más de cien sacerdotes   de la diócesis de Vitoria.

En la homilía de su despedida Monseñor Asurmendi destacó de su trabajo en estas décadas varios momentos fundamentales, entre ellos el trabajo de la Asamblea Diocesana de 1991, que puso los pilares para la elaboración y puesta en marcha posterior de los dos Planes Diocesanos de Evangelización, que han marcado las líneas de trabajo de nuestra comunidad diocesana desde 2002.

Otro de los puntos destacados en la homilía fue el trabajo con los pobres, tanto dentro de nuestro territorio como en otros países en vías de desarrollo. Expresas referencias al trabajo de Cáritas Diocesana de Vitoria y de las comunidades cristianas en diferentes proyectos de acogida, talleres ocupacionales, con personas presas,  con inmigrantes. Y una invitación expresa a los presentes: la  opción preferencial por los pobres como un estilo de vida.

Tampoco olvidó los años y momentos más duros, relacionados con los asesinatos de la banda terrorista ETA, y recordó el compromiso de esta diócesis con la paz y la reconciliación. Así ha querido en su homilía hacer referencia a algunas de las afirmaciones realizadas por Monseñor Juan Mª Uriarte, Obispo emérito de San Sebastián, en torno a esta construcción de la paz: “sufrir con todo el pueblo; sostener su esperanza debilitada; decir una palabra de libertad; realizar gestos y acciones pacificadoras; educar para la paz; orar por la paz”

Las últimas palabras de su intervención fueron de agradecimiento a todos los presentes: “Muchas gracias a cuantos me habéis estimado y me habéis estimulado en la fidelidad a Dios. Rezaré diariamente a Santa María, Madre de Misericordia, por todos vosotros. Rezad por mí”

Palabras del Vicario General, D. Fernando Gonzalo Bilbao

Antes de finalizar la celebración, Fernando Gonzalo Bilbao, Vicario General de la Diócesis de Vitoria, quiso dirigir unas palabras de agradecimiento a sus años de servicio pastoral a la diócesis y ha querido destacar algunos hitos, además de los mencionados por Don Miguel en su homilía: la creación de nuevos servicios pastorales como el Servicio Diocesano del Laicado y el Servicio de Animación Bíblica De la Pastoral, la incorporación de la mujer en servicios y tareas de responsabilidad eclesial, la apertura del Museo Diocesano de Arte Sacro, la cosmntituciónd ela Fundación Catedral Santa María, el nacimiento de EGIBIDE como resultado de la fusión de Jesús Obrero y Diocesanas, las Cartas Pastorales conjuntas de los obispos del País Vasco y Navarra, la creación de nuevas parroquias en la ciudad, la adecución de estructuras pastorales, el trabajo con Misiones Diocansa Vascas en Ecuador y Angola, la beatificación del Beato Pedro de Asúa.

Finalmente, ha recordado que recientemente Monseñor Asurmendi ha cumplido los 25 años de su ordenación episcopal; que hoy mismo, 5 de marzo se cumplen los 49 años de su ordenación sacerdotal y que mañana 6 de marzo, Monseñor Asurmendi cumple 76 años, por lo que ha animado a todos los presentes a entonar el “Zorionak zuri”.

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 41467 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).