Visita del Papa Francisco a México

mons_Ricardo_BlaquezMons. Ricardo Blázquez         Invitados por la Conferencia del Episcopado Mexicano, hemos participado, representando a la Conferencia Episcopal Española, el Arzobispo de Valencia y un servidor en la visita del Papa. El lema general que ilumina todo el itinerario es “Misionero de Misericordia y Paz”. Ha sido una visita intensa con celebraciones litúrgicas y otros encuentros en varias ciudades, particularmente significativas por diversos motivos, como más adelante indicaré. En todos los lugares el Papa ha sido acogido con entusiasmo y gozo; él se ha sentido feliz al término del viaje y los encuentros han resultado muy cálidos. Las celebraciones litúrgicas han sido dignas, bellas y orantes; ha sido excluida la espectacularidad. Se ha producido siempre una sintonía cordial y una comunicación profunda. El Papa con su estilo directo y sencillo ha conectado con los participantes, que lo han escuchado con atención sostenida.

Por este motivo he faltado varios días de la Diócesis dejando pendientes diversas actividades aquí. Después de retornar quiero cumplir mi trabajo pastoral informando a todos del viaje excelente, emotivo y fecundo. Confiamos que sus frutos –algunos ya se han manifestado inmediatamente- sean abundantes en la Iglesia y en el pueblo mexicanos, que han experimentado de cerca el amor, la corrección paternal y la animación de la esperanza. Estoy convencido de que ha merecido la pena este gigantesco esfuerzo en la preparación durante dos meses y en la realización a lo largo de seis días ajetreados.

Tradicionalmente se ha dicho que las noticias “vuelan” para indicar la difusión rápida de lo que ha acontecido en un punto concreto. Hoy no sólo vuelan, ya que se tiene noticia simultánea de los acontecimientos ocurridos en cualquier lugar del mundo. Y si se trata de una visita del Papa a México, precedida del encuentro trascendental del mismo con el patriarca ortodoxo de Moscú Kirill, convergiendo los dos en el aeropuerto de La Habana, encuentro ampliamente preparado y deseado, se puede comprender la atención que ha suscitado y la satisfacción que, con la ayuda de los nuevos medios de comunicación, han experimentado los usuarios al ver y oír en tiempo real con los que asistían al mismo hecho. Es una oportunidad extraordinaria que sirve también para fomentar la unidad de la familia humana, para estrechar la comunión eclesial y para la evangelización. Mi información supone el conocimiento de las intervenciones del Papa y del recorrido de la visita; me limito prácticamente a transmitir mi experiencia personal y algún comentario.

El sábado día 13 por la tarde tuvo lugar la celebración de la Eucaristía en la basílica de Guadalupe. Fue alegre, entrañable y piadosa. La actitud orante invadió a todos cuando el Papa estuvo rezando ante el cuadro original de la Virgen, sentado frente a ella en el camarín. Durante veinte minutos en silencio nos unimos particularmente en la oración. Recordamos las palabras de Nuestra Señora al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac: “¿Acaso no soy yo tu madre?”. “¿Acaso yo no estoy aquí?”. El cuadro de la Virgen está detrás del presbiterio, y la basílica se abre en semicírculos dando la impresión de que la Madre extiende sus brazos para estrechar a todos sus hijos; a los que están dentro de la basílica y a los que se puede ver en la explanada exterior a través de las puertas abiertas radialmente para establecer la comunicación con la mirada, con los oídos y en el espacio abierto. “En mí está toda gracia del camino”, escuchamos en la lectura. La Madre está presente en medio de su pueblo, en él ha echado raíces y lo acompaña en el camino. Guadalupe, como Lourdes o Fátima son lugares donde María, que fue dichosa por haber creído (cf. Lc. 1, 45), reanima la fe de sus hijos. Fue un comienzo inolvidable de la Visita papal.

El Papa visitó Tuxtla y San Cristóbal de Las Casas el día 15. Pertenecen al Estado de Chiapas. La celebración de la Eucaristía tuvo lugar en San Cristóbal, donde Bartolomé de Las Casas fue el primer obispo (1543); había nacido en Sevilla y murió en Madrid el año 1566; fue misionero y protector de los indios. Se le ha dedicado a la entrada de la ciudad un monumento que consiste en una columna rematada con su estatua. Unas palabras del Papa sirvieron de clave al encuentro: “El amor es la medida de la fe”. El canto de entrada fue muy elocuente: “Iglesia sencilla, Iglesia bonita, fermento del Reino, corazón del pueblo”. Bonito significa al mismo tiempo bueno y lindo. Chapas es una región donde los indígenas predominan. En la Eucaristía estuvieron presentes con sus lenguas, vestidos, danzas, cantos. Los indígenas se sintieron estimados y queridos por el Papa. La Iglesia católica se forma de todos los pueblos, razas y lenguas; están en ella con todo derecho todos los cristianos con su pertenencia cultural. La Iglesia desde Pentecostés habla todas las lenguas. El Papa habló a todos amablemente de Dios que es amor y cuyo “nombre es misericordia”.

El martes día 16 fue la jornada en Morelia, llamada en otro tiempo Valladolid, y actualmente están hermanadas las dos ciudades. En Morelia se oyen todavía los ecos del primer obispo de Michoacán Vasco de Quiroga, familiarmente llamado por los indios “Tata (padre) Vasco”. Había nacido en Madrigal de la Altas Torres (Ávila) y murió en su Diócesis el 14 de marzo del año 1565. Está abierto el proceso de beatificación, en la fase romana. El Card. Arz. Mons. Alberto Suárez Inda ha presentado la “positio” hace tiempo en Roma; la Conferencia Episcopal Española hemos apoyado la causa. Para la celebración del 450 aniversario de su muerte fui invitado para conmemorar juntos tal efeméride. El Papa, que fue saludado “Michoacán te recibe con el alma”, hizo alusión a él en la homilía de la Eucaristía, en que utilizó el báculo de Tata Vasco. Fue nombrado obispo, siendo laico. Es uno de los grandes pastores de aquel tiempo en América. Una iniciativa pastoral suya de inmensa significación son los llamados “pueblos-hospitales”; aún se conserva uno cerca de Pázcuaro, donde murió y está enterrado, llamado Santa Fe de la Laguna. Querían responder a muchas necesidades: Socialización en unidades de convivencia reuniendo a los indios; fortalecimiento de la familia; educación de los niños y jóvenes; formación artesanal por ejemplo en carpintería y alfarería, que todavía pervive; cuidado de los enfermos y atención a los necesitados; formación en la fe, la catequesis y el culto; conciencia participativa en la vida social y eclesial, a través de elecciones periódicas y la responsabilidad en la gestión de los cargos encomendados. En Pázcuaro, bella ciudad junto a un lago, se conserva el colegio fundado por Tata Vasco, bajo la advocación de San Nicolás en recuerdo de la parroquia de Madrigal donde fue bautizado. Allí se formaron sacerdotes antes del decreto del Concilio de Trento sobre los Seminarios.
El último día visitó el Papa Ciudad Juárez, que está en la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí estuvo presente particularmente la migración con sus peligros de narcotráfico, violencia organizada, recorridos largos por auténticos desiertos, expuestas las personas a abusos de otros y extenuación mortal. Antes de la Eucaristía hizo un alto para bendecir la cruz como memorial colocado junto al Río Bravo, donde murieron multitud de personas en el paso. El Papa insistió en que en lugar de muros debemos construir puentes, en los diversos sentidos de las palabras.
Además de las celebraciones de la Eucaristía, en que participamos todos los obispos, hubo otros encuentros relevantes con los obispos de México en la catedral, con los indios compartiendo la mesa, con las familias, con los sacerdotes, consagrados y seminaristas, con los niños y los jóvenes, con los presos, con los empresarios y trabajadores, etc. ha sido una visita del Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia muy intensa, con el anuncio de la misericordia de Dios y con la denuncia, que brota de la proclamación del Evangelio, en todos los órdenes. Fue eficaz en la proclamación del Dios compasivo manifestado en Jesucristo y delicado en la corrección de los fallos humanos y cristianos. Será recordada la visita con gratitud por parte de los mexicanos y con satisfacción pastoral por parte del Papa.

+ Ricardo Blázquez

Cardenal Arzobispo de Valladolid

Card. Ricardo Blázquez
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Don Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo, provincia y diócesis de Ávila, el 13-4-1942. Realizó sus estudios en los seminarios Menor y Mayor de Ávila (1955-67) y fue ordenado presbítero el 18-2-1967. Obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-72) y también estudió en universidades alemanas. Sus 21 años de ministerio sacerdotal se centraron en la actividad docente. Fue secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-76), profesor (1974-88) y decano (1978-81) de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como vicerrector de la misma. El 8-4-1988 fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela, recibiendo la ordenación episcopal en esa catedral el 29 de mayo siguiente de manos de D. Antonio María Rouco Varela. El 26-5-1992 fue designado obispo de Palencia y el 8-9-1995 obispo de Bilbao. El 13-3-2010 se hizo público su nombramiento por el papa Benedicto XVI como 14.º arzobispo metropolitano y 40.º obispo de Valladolid, sede de la que tomó posesión el 17-4-2010. Desde marzo de 2014 es el presidente de la Conferencia Episcopal Española, organismo del que ya fue presidente entre 2005 y 2008, y vicepresidente entre 2008 y 2014; anteriormente, fue miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-93) y de la Comisión Litúrgica (1990-93), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-05), así como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-04). El papa Francisco le creó cardenal en el consistorio del 14-2-2015, con el título de Santa Maria in Vallicella, y le nombró miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (2014), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Consejo Pontificio de la Cultura y de la Congregación para las Iglesias Orientales (todos en 2015) y de la comisión cardenalicia para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (2016). Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, son reseñables sus siguientes publicaciones: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976) Jesús sí, la Iglesia también (1983) Jesús, el Evangelio de Dios (1985) Las comunidades neocatecumenales. Discernimiento teológico (1988) La Iglesia del Concilio Vaticano II (1989) Tradición y esperanza (1989) Iniciación cristiana y nueva evangelización (1992) Transmitir el Evangelio de la verdad (1997) En el umbral del tercer milenio (1999) La esperanza en Dios no defrauda: consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004) Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007) Iglesia y Palabra de Dios (2011) Del Vaticano II a la Nueva Evangelización (2013) Un obispo comenta el Credo (2013)