La indulgencia jubilar en el Año de la Misericordia

jimenezzamoravicenteMons. Vicente Jiménez         Queridos diocesanos:

Uno de los signos distintivos del Año Santo de la Misericordia es la Indulgencia Plenaria, que el Papa Francisco quiere que llegue a todos y cada uno de nosotros como experiencia viva de la Misericordia de Dios, que viene al encuentro de todos con el rostro del Padre, que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido.

La Indulgencia, que es “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 147), tiene su fundamento en el dogma de la comunión de los santos. Esta verdad de fe significa que entre todos los fieles – los que ya están en el cielo, los que se purifican de sus culpas en el purgatorio y los que todavía peregrinan en la tierra – existe un vínculo de amor tal y una unidad tan estrecha que los bienes espirituales de unos benefician a todos los demás, a modo de vasos comunicantes. La imagen de la Iglesia como “Cuerpo de Cristo”, ya utilizada en las cartas de San Pablo, ilustra bien este misterio de comunión: así como el bien de un miembro del cuerpo repercute en el bien de todo el cuerpo, así también en la Iglesia.

En esta carta pastoral resumo el contenido de la carta que el Papa Francisco ha dirigido al Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. En ella se dan las disposiciones concretas para ganar la Indulgencia Plenaria en el Año Jubilar.

Todos los fieles. Los fieles están llamados a realizar, si es posible, una peregrinación a la Puerta Santa en Roma en las cuatro Basílicas Papales. En nuestra Diócesis de Zaragoza los fieles estamos invitados a realizar una peregrinación a la Catedral del Salvador (La Seo), donde está la Puerta Santa; a la Basílica del Pilar; o a las Iglesias Jubilares señaladas en nuestra Diócesis: Basílica de Santa Engracia; Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús; Iglesia de San Antonio de Padua; Iglesia de Santa María la Mayor (Alcañiz); Iglesia del Salvador (Ejea de los Caballeros). Es importante que esta peregrinación esté unida, ante todo, al sacramento de la reconciliación y a la celebración de la Eucaristía, con una reflexión sobre la Misericordia. Es necesario, además, cumplir con las condiciones acostumbradas: confesión sacramental; comunión eucarística; profesión de fe y oración por las intenciones del Santo Padre el Papa Francisco.

Enfermos, ancianos, personas solas. Las personas imposibilitadas de llegar a la Puerta Santa o a las Iglesias Jubilares, podrán ganar la Indulgencia Plenaria, viviendo con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la Comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación.

Presos. El Jubileo siempre ha sido ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean integrarse de nuevo a la sociedad dando su contribución honesta. “En las capillas de las cárceles podrán ganar la Indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la Misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.

Difuntos. La Indulgencia Plenaria es también aplicable a los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de la fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración de la Eucaristía, también podemos, en el gran misterio de la Comunión de los Santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.

Aborto. “Pienso – dice el Papa – de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido alaborto […] El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año Santo, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia”.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
Acerca de Mons. Vicente Jiménez Zamora 254 Articles
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.