Acercar el don de la misericordia de Dios a nuestro pueblo

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano             La Misericordia de Dios, que es siempre más grande que cualquier pecado, debe llegar a los corazones de todos los creyentes, también al tuyo y al mío, y debe iluminar, a través nuestro, a tanta gente que peregrina a nuestro lado en el camino de la vida. Este tiempo de cuaresma es un tiempo propicio para que esto ocurra: es un tiempo de gracia y conversión.

El pasado 8 de diciembre comenzamos a vivir el Jubileo extraordinario de la Misericordia con la apertura de la Puerta Santa, por el Papa Francisco, en la Basílica de San Pedro en Roma. Pero el Papa ha querido aproximar a todo el Pueblo de Dios la posibilidad de vivir muy de cerca el don del Jubileo de la Misericordia, acercando la celebración del mismo a todas la diócesis. Para ello ha pedido que en todas las Catedrales del mundo se prepare y abra también la Puerta Santa de la Misericordia. Esta apertura es un signo que nos recuerda que, ante la realidad del pecado, Dios responde siempre con la plenitud del perdón. Así, cada Iglesia diocesana se siente especialmente comprometida a vivir este Jubileo como un momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual. Pero Francisco, va más allá: quiere que el perdón y la gracia lleguen a todos los corazones. Por eso, y por primera vez en la historia en el contexto de un Año Jubilar, “a juicio del Ordinario, ella (la Puerta de la Misericordia) podrá ser abierta también en los Santuarios, meta de tantos peregrinos que en estos lugares santos con frecuencia son tocados en el corazón por la gracia y encuentran el camino de la conversión”. (Misericordiae Vultus 3).

Con tal motivo,en nuestra diócesis de Teruel y Albarracín, hemos designado algunos lugares especialmente significativos en la fe de nuestro pueblo para acercar el Año Jubilar a nuestra gente,invitándoles a ser “misericordiosos como el Padre”. Los lugares en los que habrá Puerta de la Misericordia en este Año Santo, además de la Catedral de Teruel, son: la iglesia del Hospitalico de Rubielos de Mora, el Santo Cristo de la Vega (Albarracín); el Santuario del Tremedal en Orihuela; el de Nª Sª del Molino (Santa Eulalia); la ermita del Cristo del Sepulcro Glorioso de Alcorisa; Nuestra Señora del Olivar (Estercuel); Nuestra Señora del Cid, en La Iglesuela; la Virgen de la Langosta (Alpeñés); Virgen de la Zarza, en la localidad de Aliaga; el Cristo del Arrabal (Calamocha); el Cristo de Herrera (Ojos Negros); la Virgen de las Cuevas (Caminreal); la Virgen de la Carrasca ( Blancas); el Cristo de la Misericordia (Utrillas); la Virgen de la Aliaga (Cortes de Aragón); la Escala Santa de Cabra de Mora; la Virgen de la Estrella (Mosqueruela); la Virgen de la Vega (Alcalá de la Selva); el Cristo del Salvador o de las Misericordias en la capital turolense y el Santuario de la Fuensanta en Villel. Así, todas las comunidades cristianas de nuestra diócesis tienen la oportunidad de unirse a la Iglesia Universal en la celebración del Jubileo, como signo visible de comunión en la Iglesia.

Esta profusión de lugares facilita el que podamos peregrinar hasta ellos con el deseo de vivir este año jubilar. Y digo peregrinar, siendo consciente de la importancia y peculiaridad de este término. “La peregrinaciónes un signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano esviator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada. También para llegar a la Puerta Santa en Roma y en cualquier otro lugar, cada uno deberá realizar, de acuerdo con las propias fuerzas, una peregrinación. Esto será un signo del hecho que también la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio. La peregrinación, entonces, sea estímulo para la conversión: atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros”. (Misericordiae Vultus 14).

Peregrinar y pasar la Puerta Santa debe movernos a recibir el perdón de Dios, especialmente en el sacramento de la Penitencia, y con el corazón renovado por la misericordia de Dios, vivir con determinación tanto las obras de misericordia corporales como las espirituales.

Os animo a aprovechar esta oportunidad, a atravesar la Puerta de Misericordia y pedir el don de llegar a ser “misericordiosos como el Padre”.

   + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.