Si no sabes perdonar, no eres cristiano

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses      El tiempo de Cuaresma es tiempo de conversión, de encaminarnos hacia las actitudes genuinamente cristianas. Hoy deseo hablar del perdón. Me impresionaron las palabras del Papa Francisco en una de las homilías de la Misa que celebra cada mañana, con asistencia de fieles, en la capilla de Santa Marta, la residencia donde vive. Dijo así: “Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros. Si no sabes perdonar, no eres cristiano. Serás un buen hombre, una buena mujer…, pero no harás lo que hizo el Señor. Es más, si no perdonas, no puedes recibir la paz del Señor, el perdón del Señor. Y cada día, cuando rezamos el Padrenuestro, decimos: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

Cierto es que rezamos con frecuencia el Padrenuestro repitiendo esa petición que nos compromete – “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”- y nos quedamos tan tranquilos sin perdonar las ofensas que recibimos y hasta abandonando toda esperanza de llegar a perdonar. Cuando Jesús enseña esta oración a sus discípulos, añade a continuación: “porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas” (Mt 6,14-15). En el mismo Sermón de la Montaña, Jesús enseña que hay que estar reconciliado con el hermano antes de presentar una ofrenda sobre el altar, y que hay que amar a los demás, incluso a los enemigos.

Si Dios nos perdonara sólo cuando nosotros perdonamos a los demás, quedaríamos en una situación harto difícil. Afortunadamente, el perdón de Dios precede al nuestro, y en el fondo lo que estamos pidiendo a Dios es que nos perdone y nos cambie el corazón para que nosotros podamos también perdonar. El perdón es un reflejo de la misericordia de Dios, que es bueno con todos, también con los malvados y desagradecidos. Quien ha experimentado el perdón de Dios, se siente movido a perdonar al hermano, hasta “setenta veces siete”, es decir, siempre. De esta forma, recibimos y experimentamos la misericordia de Dios, y nos sentimos llamados a ejercerla, a ser misericordiosos con los demás, y alcanzamos una misericordia y un gozo mayores: “¡Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia!” (Mt 5,7).

Cristo perdonando desde la cruz a los que le han crucificado es para nosotros el paradigma, modelo y el impulso más grande. Nuestro corazón sólo encuentra la paz si somos capaces de perdonar y olvidar las ofensas; de otro modo, el rencor y el deseo de venganza se convierten en un lastre psicológico insoportable que nos corroe y nos limita. Por otra parte, nuestro mundo sólo tendrá futuro si en las relaciones personales y en las relaciones entre los pueblos se introduce el elemento del perdón. El perdón es la condición indispensable para la reconciliación, tanto respecto a Dios como a las personas.

Perdonar no significa complicidad con el mal o la injusticia, ni tampoco resignación o impotencia. Hay que administrar la justicia, y el edificio de la sociedad se fundamenta en la justicia. Pero para renovar la sociedad no es suficiente con una justicia fría en la que cada uno reivindica sus derechos. Hay que ir más allá, y si queremos establecer un marco de convivencia humana, de casa común, es preciso superar el egoísmo, la soberbia, la venganza, y es necesario vivir las actitudes de solidaridad, misericordia y perdón.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.