Enviados a reconciliar – Mensaje del Arzobispo Castrense con motivo del Día del Seminario

juandelrioMons. Juan del Río        carta pastoral en pdf       Queridos capellanes, seminaristas y fieles en general.

1. Estamos en pleno Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia. Está siendo un tiempo propicio para el redescubrimiento del inmenso amor misericordioso que Dios tiene con cada uno de nosotros. Porque nos ha concedido el don de la vida, nos ha llamado a la fe en su Hijo Jesucristo, por la acción del Espíritu nos ha hecho miembros vivos de su Pueblo y misioneros de su amor salvador en medio del mundo. La credibilidad de las acciones pastorales castrenses con nuestros militares, guardias civiles y policías, han de pasar a través del camino de la ternura, de la compasión y de la entrega generosa que no tiene límites.

2. A la luz de esta celebración, el Páter, ha de tener “entrañas de misericordia” como ideal de vida y criterio en sus actuaciones: “Dichosos los misericordiosos, porque alcanzan misericordia” (Mt 5,7). De ahí, que debe caracterizarse por su permanente espíritu de servicio, repleto de alegría y mansedumbre, hacia los hombres y mujeres que componen la milicia. No actuará movido por la acepción de rangos y condiciones, sino con gran sentido de igualdad y fraternidad. Ha de ser un “pastor samaritano” que brille “entre las armas”. El papa Francisco definía su papel con estas palabras: “La función del capellán castrense requiere una atención específica que consiste en acompañar a los militares y sus familias, con un desvelo que les permita (a soldados, oficiales y mandos) percibir la cercanía maternal de la Iglesia. Siendo para todos una presencia consoladora y fraterna. Vosotros podéis derramar sobre las heridas de estas personas el bálsamo de la Palabra de Dios, que alivia los dolores e infunde esperanza; y podéis ofrecerles las gracia de la eucaristía y de la reconciliación, que alimenta y regenera el alma”.1

3. Actualmente, esta labor está encomendada a los capellanes que componen el Servicio de Asistencia Religiosa (SARFAS), nacido hace veinticinco años, en plena democracia española. Esta institución es la expresión y el reconocimiento del pilar fundamental de la paz que es la libertad religiosa. En nuestro caso, es el derecho a que todo militar creyente deba ser atendido en sus necesidades espirituales y pastorales, en su “peculiar forma de vida”. La Asistencia Religiosa no es ningún privilegio de antaño, ni la concesión de un color político, sino que es una realidad existente en todos los Ejércitos de los países de nuestro entorno democrático. Los actuales capellanes de este Arzobispado Castrense, son herederos del bien humano, espiritual y formativo que sembraron aquellos sacerdotes, que les precedieron durante siglos, en las diversas formas de organización administrativa y militar de las Fuerzas Armadas en España. Sin embargo, la tarea pastoral continúa siendo la misma: ofrecer los auxilios del Evangelio del “Príncipe de la paz”, Jesucristo, para que iluminen, asistan y conforten a nuestros soldados en el cumplimiento de sus deberes constitucionales y en su caso, ser buenos cristianos. Ello requiere una concreta y específica presencia que va, desde el acompañamiento a nuestros militares, guardias civiles y policías en misiones internacionales, hasta el servicio pastoral en los cuarteles y establecimientos propios. Con esta dedicación a la familia castrense, también contribuimos a la potenciación de una cultura de la defensa, que lleva al compromiso de resistir a la violencia, al terrorismo y a la guerra, en función de la libertad y del bien común de los españoles.

4. Como ya es habitual, la Iglesia en España celebra, alrededor de la solemnidad de San José, este año el domingo 13 de marzo, el Día del Seminario, con el lema “Enviados a reconciliar”. Esta celebración es una gran ocasión para seguir concienciando a nuestros fieles de que las vocaciones al ministerio sacerdotal surgen en el seno de una misma comunidad cristiana. Ello es signo de madurez, generosidad y de compromiso eclesial y social. Este principio esencial de la evangelización, también se ha de cumplir en nuestro campo específico pastoral, que son los hombres y mujeres que componen nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

5. Sabido es por todos, que nuestros capellanes procedían tradicionalmente, del clero secular y regular. La crisis vocacional que sufre la Iglesia en España hace muy difícil que Obispos y Superiores Mayores puedan ceder buenos sacerdotes para el mundo castrense en estos momentos de escasez. Teniendo presente esta realidad, es de vital importancia que cultivemos y demos a conocer la existencia de nuestro propio seminario.2 El futuro pastoral depende, en gran parte, de los capellanes que salgan de él. La justificación y especificidad más clara y elemental de esta institución se encuentra, en que al ser un ministerium pacis inter arma, imprime un determinado sello en el ejercicio diario del sacerdocio, que requiere una particular formación. Todo ello se va adquiriendo en los años de preparación del Seminario Castrense san Juan Pablo II, que el próximo 18 de abril cumplirá XXV años de su erección canónica. Ciertamente, fue una decisión pastoral valiente y profética de nuestro Cardenal-Arzobispo emérito Mons. José Manuel Estepa Llaurens.

6. Pese al esfuerzo constante de nuestros capellanes, cuya valiosa labor es bastante desconocida tanto dentro de la Iglesia, como fuera de la misma. Estos, se multiplican desarrollando un trabajo encomiable, llevando en muchas ocasiones diversos destinos, debido a la falta de sacerdotes dedicados a la misión evangelizadora entre los “centinelas de la paz”, que son nuestros militares, guardias civiles y policías. Aunque el número de los llamados al Servicio (SARFAS) es casi invariable en nuestro Seminario, los nuevos presbíteros ordenados en los últimos años apenas cubren las plazas dejadas por aquellos que por la edad y desgaste pasan a la jubilación. Es justo reconocer que la mayoría de estos hermanos sacerdotes, desarrollan tareas más tranquilas dentro del ministerio, ya sean colaborando en las diócesis de origen o bien continuando en la pastoral castrense, asistiendo a algunas Unidades o Cuarteles, por encomienda del Arzobispo.

7. Nuestro Seminario, inició el presente curso académico con catorce seminaristas, que realizan los estudios en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid. Junto a ellos, la esperanza se abre en al menos otros cuatro candidatos que realizan pre-seminario bajo la atención y seguimiento de varios de nuestros capellanes y con el interés de algunos otros, pendientes de evaluación. Han llegado los tiempos, en que hablemos abiertamente qué somos y en que gastamos nuestras vidas. La oferta vocacional a ser futuros capellanes castrenses, hemos de hacerla con entusiasmo y alegría entre nuestras gentes. Se debe presentar sin complejos, sustentada en la oración y en el testimonio vida. Teniendo siempre presente, para no desanimarnos, aquella enseñanza de Jesús: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, por tanto, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10,2). Ruego a todos los capellanes con independencia de vuestra situación, que os sintáis llamados a suscitar y a pedir por las vocaciones sacerdotales al servicio del ámbito militar. Orad a Dios por el buen discernimiento de los candidatos y por la perseverancia de los seminaristas. Colaborad económicamente al sostenimiento de nuestro Seminario, apreciándolo como lo que es: algo vuestro.

8. Aquellos jóvenes que os sentís atraídos por ser curas y ejercer el ministerio sirviendo a los servidores de la defensa de la patria, debéis tener muy claro, que el Seminario es un periodo preciso en el que uno aprende con los otros y de los otros, una vida oculta de Nazaret, que va capacitando al aspirante al sacerdocio para la actividad pública del ministerio. Es un tiempo necesario de maduración de la decisión tomada desde la fe en Cristo. Esto se lleva a cabo mediante: la oración, la liturgia, el estudio, la convivencia fraterna y la aproximación pastoral al mundo militar. De esta manera lo definía el papa Francisco: “En el seminario, vivís juntos para aprender a conoceros, apreciaros, sosteneros, a veces también a soportaros, con el fin de vivir juntos la misión y dar ese testimonio del amor gracias al cual se reconocen los discípulos de Jesús. Es importante realizar esta opción personal y definitiva de una verdadera entrega de sí a Dios y a los demás. Os invito, por lo tanto, a aceptar este aprendizaje de la fraternidad, poniendo en ello todo vuestro entusiasmo; creceréis en la caridad y construiréis la unidad tomando las iniciativas que el Espíritu Santo os inspirara”.3

9. Vosotros seminaristas, sois los primeros promotores de las vocaciones castrenses. Por eso os pido que llevéis a cabo esta tarea, mostrando con sencillez y sin miedos, de que sois felices en el camino elegido, porque un día os sentisteis seducidos, como dice el Obispo de Roma, cuando escuchasteis cosas como estas: «Dios os dijo: “Tú eres importante para mí,…, cuento contigo …No tengáis miedo a mostrar la alegría de haber respondido a la llamada del Señor, a su elección de amor, porque la alegría, la verdadera es contagiosa…. De todo somos capaces, pues Cristo nos da la fuerza” (Filp. 4,13)».4

10. También los fieles de este Arzobispado están llamados a ser agentes activos de una renovada pastoral vocacional, en esta Iglesia particular castrense. No pongáis obstáculos a la vocación sacerdotal de vuestros hijos, fomentad que descubran la posibilidad de que sean presbíteros castrenses, conoced el que es vuestro Seminario y colaborad con él, por medio de las becas establecidas si está al alcance de vuestras posibilidades. ¡Sólo se ama aquello que se conoce: únicamente se valora una misión si nos sentimos corresponsables de ella!

Que la intercesión de la Virgen Inmaculada, Patrona de los Capellanes, haga que no falten jóvenes que, enamorados de Cristo y siendo sacerdotes castrenses, quieran llevar la pasión por el Evangelio allí donde están los hombres y mujeres que cada día se juegan la vida por España.

Con afecto y bendición

 

† Juan del Río Martín Arzobispo Castrense de España

Madrid a 14 de febrero de 2016

Primer Domingo de Cuaresma

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".