La paciencia de Dios

Melgar ViciosaMons. Gerardo Melgar        Queridos diocesanos:

El Evangelio de este domingo nos habla de la paciencia de Dios con los seres humanos, con los pecadores, para que nos convirtamos a su amor. En la página evangélica, Jesús recrimina a aquellos que le venían hablando de los galileos que Pilato había hecho matar; les dice que aquellos no eran más culpables que los demás galileos y aprovecha la ocasión para decirles que también ellos necesitan convertirse, que Dios tiene una paciencia infinita con todos pero que pide también frutos. Para hacerles entender el proceder de Dios, siempre lleno de misericordia y paciencia, les expone la parábola de la higuera a la que el dueño acudió a buscar higos pero no encontró ninguno.

En el texto, Dios es el viñador; cuando a los hombres nos parece que el comportamiento normal de Dios sería que, si no da fruto, se arranque la higuera para que no ocupe sitio, Él siempre decide esperar. Dios espera los frutos de nuestra conversión y, cuando llama a nuestro corazón para pedirnos cambio de vida pero nosotros le decimos “quizá mañana”, Dios espera. Dios, por su infinito amor, espera siempre. Pero la paciencia de Dios con nosotros no es una espera, por así decir, de brazos cruzados sino una espera en la que, por su parte, se compromete a cuidarnos más, a llenarnos más de su gracia para que podamos dar fruto. Dios es un Dios paciente y misericordioso, que llama una y mil veces a la conversión al pecador; no lo abandona nunca a su suerte sino que está pendiente de él para ver si decide volver a la casa paterna de la que se ha ido.

Estamos viviendo el Jubileo de la misericordia. La Iglesia nos recuerda que a Dios, que es padre y madre, se le conmueven sus entrañas ante el pecador que necesita de su perdón, cariño y cuidado. Su amor y su misericordia son infinitos; por eso tenemos que convencernos de algo fundamental: por muchos o muy graves que sean nuestros pecados, muchísimo mayor es el amor y la misericordia de Dios con nosotros. Nunca podemos olvidar la misericordia de Dios que está pendiente de nosotros en todo momento aunque nosotros lo tengamos olvidado o lo hayamos sacado de nuestra vida. Él espera siempre nuestra conversión, nuestra vuelta al camino por el que Él nos llama a la felicidad. Siempre es hora de convertirnos, de abrirnos a la misericordia divina y no de dar vueltas a nuestros pecados.

Amor con amor se paga. Si nosotros recibimos tanto amor de parte de Dios hemos de pararnos a pensar, especialmente en esta Cuaresma: ¿dónde estoy yo situado respecto a la fe? ¿qué me estará pidiendo Dios que cambie en mi vida? Ante un amor incondicional como el que Dios nos ofrece tenemos que preguntarnos cómo estamos respondiendo a tanto amor: ¿qué interés tengo yo por Él, por su mensaje y por llevar una vida de acuerdo con lo que Él me puede estar pidiendo? Que este Dios paciente y misericordioso, que está dispuesto a cavar nuestra vida, abonarla con su gracia para que demos  fruto, encuentre un día en nosotros el fruto que ha venido tantas veces a buscar y no ha encontrado.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.