Jornada de Pastoral de Escuelas Católicas de Andalucía

Granada Escuelas CatólicasEl Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez,  inauguró la Jornada de Pastoral de Escuelas Católicas de Andalucía, celebrada en Granada con el lema «Felices los misericordiosos», en la que animó a los educadores a ser luces de misericordia y amor de Dios, así como a ser evangelizadores del anuncio del amor salvífico de Dios por cada persona.

Granada acogió el pasado sábado día 20 la Jornada de Pastoral de Escuelas Católicas de Andalucía, que congregó a más de 350 educadores de centros católicos en nuestra región. La Jornada, que se llevó a cabo en el Colegio Regina Mundi con el lema «Felices los misericordiosos», siguiendo así la Bula de convocatoria del Papa Francisco con la ha convocado el Año de la Misericordia.

Hospitales de campaña

Nuestro Arzobispo expresó su alegría de ver a un gran número de educadores y de compartir el día con ellos, a quienes alentó en la esperanza, especialmente desde la tarea que cotidianamente afrontan en las aulas.

En este sentido, Mons. Martínez animó a los educadores a no tener miedo de las heridas de la gente y a convertirse en «hospitales de campaña», siguiendo el símil del Papa Francisco, de ser presencia en medio de este mundo convulso y confuso, para ayudar a quienes tenemos cerca en sus heridas. Mons. Martínez subrayó que su trabajo como educadores toca de cerca esas heridas, que muchas veces llegan a través de los más pequeños, que son los que más sufren las dificultades y dolores en el seno de las familias.

Frente a dichas situaciones, nuestro arzobispo ahondó en el camino para acompañar en la sanación de las heridas: la misericordia de Dios, de la que dijo que sólo puede dar misericordia quien ha experimentado previamente la gracia de la misericordia de Dios que nos amó primero.

«Cuando más herido esté el ser humano, más necesaria es la misión de la Iglesia. Cuanto más rota esté la experiencia de los hombres, más necesaria es esa presencia del Dios que ‘tanto amó Dios al mundo que le envió a su propio Hijo. No envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que se salve por Él’. ¿Y cómo se salva el mundo?: con la única medicina posible, que es la que Dios nos ha dado, que es la medicina del amor y de la misericordia. (…) siempre podemos amar, siempre podemos amar un poco más, siempre podemos amar un poco mejor, siempre podemos estar más atentos a las necesidades de las personas que tenemos más cerca», explicó Mons. Martínez.

«Os aliento a no perder la esperanza y a ser conscientes de que nunca, tal vez en el tramo de años que constituyen nuestra vida, nunca hemos conocido una situación donde sea más necesaria justamente a lo que el Papa nos invita: al amor que una situación como la presente tiene la forma de misericordia, de perdón, de afecto».

En su alocución, Mons. Martínez recordó que «la cruz parecía el fracaso absoluto de la misión del Señor y justo fue la ocasión de su victoria suprema, de la revelación suprema de Dios, de la victoria del amor infinito de Dios y el comienzo de toda novedad en el mundo. El comienzo de una vida nueva, de una historia nueva. Una nueva creación empezó a raíz del don de Cristo, mediante ese sembrarse suyo en la tierra». En este sentido, destacó «que no os asuste justamente esas heridas de los hombres, la pus que justamente nos toca palpar, indirectamente, pero a través de los niños vemos muchas veces la realidad de las familias, de la situación, de la mezquindad de los intereses humanos», al mismo tiempo que invitó a los educadores a «ser una lucecita, la lucecita de la misericordia y del amor de Dios que brilla», aparentemente frágil pero una luz que comunica cuál es nuestra esperanza.

Por último, Mons. Martínez les animó a ser «Iglesia en salida», para lo que se requiere una evangelización kerigmática, es decir, una evangelización «que tiene como centro el anuncio de un acontecimiento». «No es ante todo una propuesta moral, no es una regla o unos valores de vida. Es un acontecimiento el que nos cambia. Es un encuentro el que nos cambia. Y en ese encuentro la iniciativa la ha tenido Dios, que se ha acercado a nosotros, que se ha acercado a nuestra miseria. Sumergidos en ese encuentro, podemos ir al encuentro del hombre, en sus circunstancias más reales sin ningún miedo a nada. Solo miedo a una cosa: a la hipocresía o a nuestro desamor. Es a lo único a lo que tenemos que tener miedo», concluyó.

En Sevilla

Junto a más de 350 educadores y responsables de centro católicos en Andalucía, también asistieron el Secretario Autonómico y el responsable del Departamento de Pastoral de Escuelas Católicas de Andalucía, Carlos Ruiz y Miguel Ángel López, respectivamente.

Durante la Jornada, además ponencias, se ofrecieron distintos paneles de experiencias educativas con la participación de las Hijas de Jesús, Centro Arrupe de Sevilla y el Departamento de Comunicación de Escuelas Católicas.

Escuelas Católicas de Andalucía volverá a desarrollar esta Jornada de Pastoral en Sevilla el próximo 5 de marzo, también con el lema «Felices los misericordiosos».

(Archidiócesis de Granada)

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