Cuaresma: Un encuentro con Jesucristo.

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell          Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En nuestra común vocación cristiana hay rasgos emergentes que indican una necesidad profunda que no puede ser ignorada ni descuidada: anunciar con la vida la gozosa noticia que es Jesucristo. El anhelo de vida plena que anida en el interior de cualquier persona solamente se cumple en Jesucristo.       Vivimos en un contexto plural caracterizado por diversas perspectivas, diferentes puntos de vista y un amplio horizonte de ideas. Pero, cuando contemplamos a Cristo crucificado, pasamos de las cosas pensadas, de los razonamientos, reflexiones y opiniones, a la experiencia vivida y transformadora.

La cruz gloriosa de Cristo resume todo el sufrimiento del mundo y manifiesta la potencia del amor. En la cruz se refleja la radical respuesta victoriosa del amor. Estamos ante una actitud más que humana, sobrenatural, pero, simultáneamente, surgida de nuestra misma naturaleza humana, impregnada de nueva vida.

A partir del bautismo hemos sido injertados como sarmientos en el Misterio pascual de Jesucristo, en su propia Persona. Descubrimos esta raíz vital que nos nutre y sustenta. Experimentamos la savia de vida que nos comunica. Deseamos dar fruto, compartir con otros el nuevo sentido que percibimos en la experiencia de cada día, en el desarrollo cotidiano de nuestro vivir que se abre a un horizonte nuevo y mejor.

Hasta alcanzar la meta de la Pascua, durante nuestro recorrido cuaresmal, pedimos al Señor que nos conceda una fe más sólida y firme, una esperanza más paciente y confiada, un amor más generoso y comprometido.

Pedimos, con insistencia y confianza: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 51[50],12). Realmente, Dios puede crear en nosotros un corazón nuevo, puro, sincero, humilde. Solamente Él es capaz de rehacernos, de restaurarnos, de renovarnos, para que estemos injertados en la vid que nos garantiza alimento y vida.

En el camino de Cuaresma nos encontramos con la salvación, mejor, con el Salvador, que sale a buscarnos. El encuentro con Jesucristo no es superfluo, ni ocasional, porque Él hace de cada momento experiencia de gracia y tiempo oportuno. Resuenan en nuestros oídos las palabras de san Pablo: “ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Cor 6,2).

Hemos de valorar este “ahora” que se nos regala como ocasión única e irrepetible. Dios ha querido descender hasta la raíz del sufrimiento humano y, en el abismo de nuestra miseria, enciende una luz de misericordia que ilumina un nuevo y definitivo amanecer. “Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo” (2 Cor 5,17).

Jesucristo es el único que nos revela la auténtica verdad y quien nos concede la genuina libertad. Él es la luz que ilumina al mundo para entender con hondura la realidad y transformarla con el poder renovador del amor.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.