María de la Pena Madrid, catequista de pastoral del sordo:»Nos preocupamos de enseñar a la persona sorda a abrirse al mundo»

OMC 1En España hay 1.100.000 de personas sordas y sordociegas. Más de 1.250 de estas personas están en contacto con la Pastoral del Sordo en diferentes diócesis. Al servicio de estas personas hay 140 laicos voluntarios repartidos. 9 religiosos y 21 sacerdotes. Entre estas personas esta Maria de la Pena Madrid, voluntaria laica de la Archidiócesis de Sevilla y catequista en lenguaje de signos para adultos. Dice que todavía queda mucho que recorrer en este campo pero que enseñar al que no sabe «es algo que merece la pena sentirlo.»

P.¿Cómo y porqué decide dedicar una parte de su vida cristiana a la ayuda de las personas sordas?

R. Al principio fui invitada para poner en marcha esta catequesis allá por mayo del año 1990, después ha sido una vocación. Cuando empecé tenía mis dudas, no conocía el mundo de la persona sorda, no tenía ningún familiar sordo ni con capacidades diferentes, y además no sabía la lengua de signos. Fue todo un reto, pero formamos un buen equipo tanto de personas sordas como oyentes, hemos trabajado mucho, con épocas muy buenas y otras menos buenas. Y lo que está claro, es que a lo largo de estos años,  tanto sordos como oyentes hemos enseñado unos a los otros y hemos aprendido unos de los otros.

P. ¿Cómo se articula la pastoral diocesana del sordo en Sevilla? ¿Qué actividades se organizan para las personas sordas a nivel diocesano y nacional?

R. La Pastoral del Sordo en Sevilla camina desde el año 1990, dependiendo de la Delegación Diocesana de Catequesis. En 2006, esta pastoral se articula en un Departamento Diocesano, de carácter autónomo y dependiente de la Delegación Diocesana de Catequesis. Un director y un asesor religioso, junto con un equipo de animadores pastorales, conforman el grupo que dinamiza las actividades para que puedan ser accesibles a las personas sordas y/o sordociegas.

Independientemente de la articulación en el organigrama diocesano, siempre ha habido un grupo de personas con vocación para el ‘Effetá’, esto es, abrir a la persona sorda al mundo, posibilitándole su acceso a la información y su promoción como persona con capacidad para comunicarse, ya sea en lengua de signos, en lengua oral u otros sistemas comunicativos.

 Las actividades son de catequesis a todos los niveles (primera comunión, confirmación,…), formación en todas las dimensiones de la persona (social, psicológica, espiritual, etc.), celebración de la fe (accesible a través de la lengua de signos), convivencias diocesanas, autonómicas y nacionales.

«Con “Enseñar al que no sabe”, nos preocupamos tanto de enseñar a la persona sorda a abrirse al mundo, como a transmitirle en su sistema de comunicación la información del mundo que le rodea»

P. La obra de la Misericordia “Enseñar al que no sabe” en esta pastoral cobra especial importancia por el valor que tiene formar a los formadores y enseñar a las personas sordas ¿Cómo se organiza esta doble enseñanza?

R. La principal necesidad de las personas sordas y/o sordociegas es la de comunicarse. En la raíz de las necesidades de las personas sordas y/o sordociegas se halla también formas diversas de analfabetismo y de indigencia cultural no reconocidos. De ahí la importancia de la información y de la comunicación.

El compromiso por la formación de la persona sorda y/o sordociega constituye, en todo momento, la primera solicitud de la acción social de nuestra pastoral. Con “Enseñar al que no sabe”, nos preocupamos de esta dimensión de la persona tanto en lo que se refiere a enseñar a la persona sorda a abrirse al mundo, como a transmitirle en su sistema de comunicación la información del mundo que le rodea.

En nuestro caso, en la catequesis de adultos sordos abordamos temáticas diferentes del mundo (educación, política, sociedad, etc), así como su interpretación a la luz del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia. Igualmente, para formar a los formadores organizamos un taller de formación para catequistas y/o animadores de pastoral en atención a personas con capacidades diferentes, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, y dentro del ciclo de la Escuela Diocesana de Catequesis, impartimos una charla formativa sobre el mismo tema. Además, organizamos e impartimos un taller de interpretación de lengua de signos en espacios eclesiales católicos dirigido a intérpretes de lengua de signos.

img140P. Pedro Ponce de León empezó en España un camino en este campo hacia el año 1566 ¿Qué avances se han ido viendo desde entonces?¿En qué punto se encuentra hoy la pastoral del sordo a nivel nacional?¿Todavía queda camino por recorrer?

R. El hecho de que Ponce de León consiguiera que los mudos aprendieran a hablar, leer y escribir y que, además siguiendo ese camino, alcanzaran un dominio cultural mayor (ciencias diversas, otras lenguas,….), le sitúan como iniciador de la ‘educación especial’, si bien no se crean instituciones al efecto. A partir del siglo XVII, la atención a los sordos va adquiriendo más importancia.

La figura más relevante en la educación de los sordos en el siglo XVIII fue el Abad de L’Epée, quien fundó la primera escuela para sordos. Su objetivo principal fue que los sordos aprendieran a leer y escribir, para lo cual consideraba que el lenguaje natural de los sordos era insuficiente, por lo que creó los «Signos metódicos». En 1878 se celebró en París el I Congreso Internacional sobre Instrucción de niños sordos. En este Congreso se aprobó la resolución de que sólo el lenguaje oral podría incorporar al sordo en la sociedad, entendiéndose los signos como una ayuda.

Actualmente asistimos a notables experiencias educativas tanto en lengua oral como en lengua signada, contando con los apoyos necesarios su desarrollo (audífonos, tecnología accesible, intérpretes, recursos didácticos, etc,). No así a nivel social, que aunque existe un avance en el reconocimiento de los derechos sociales, estos no son efectivos debido a la escasa visibilidad del colectivo (la sordera es la discapacidad invisible) y  a la falta de conocimiento tanto de sus necesidades como de sus reivindicaciones. Tenemos que hacer visible lo invisible, visibilizar los sonidos para que los sordos puedan tener la información adecuada para poder tomar decisiones sobre su vida.

La pastoral del sordo a nivel nacional ha trabajado mucho en estos últimos veinte años, aunque no lo suficiente, ya que todavía hay muchas  diócesis españolas en las que no se refleja esta realidad social.

P. Los laicos sordos reciben formación y material didáctico adaptado (la biblia, el catecismo…etc). ¿Qué necesidades especiales presentan por ejemplo los sacerdotes o religiosas sordas?.

R. La persona es la misma, en cualquier situación y circunstancia. La sordera es un atributo más de la persona, que en nada debe salir de la normalidad de la vida de cualquier persona. La sociedad tiende a ver a la sordera, como a cualquier otra discapacidad, como un problema y algo negativo. Hoy día, seguimos prestando más atención a los ‘atributos’ que a las personas.

¿Qué necesidades tienen los sacerdotes o religiosas sordas?. Pues las de cualquier sacerdote o religiosa, solo que además hay tener en cuenta las necesidades propias de su audición, nada más, así de sencillo.

«Es algo que merece la pena sentirlo, ¡os animo a todos a vivirlo!»

P. ¿Un/una joven que tiene vocación a la vida consagrada y además es sordo, a quién tiene que acudir por ejemplo en Sevilla? ¿Es fácil acceder a la formación religiosa adaptada al lenguaje de sordos por ejemplo en los seminarios diocesanos?

R. La pregunta sería ¿Un/una joven que tiene vocación a la vida consagrada a quién tiene que acudir por ejemplo en Sevilla? La Iglesia pone todos los cauces necesarios para que canalizar la vocación del joven, a sabiendas que es el Señor quién llama. ¿Que además tiene necesidades auditivas? Pues se le facilitan los apoyos necesarios para que la comunicación sea efectiva. En Dos Hermanas (Sevilla) hay una monja de clausura (carmelita descalza) que tiene necesidades auditivas, y que cuenta con un apoyo protésico (implante coclear). Pero eso no es lo importante, lo que importa es que hay una persona que vive feliz su vocación, el resto no tiene nada de importancia.

P. ¿Cómo animaría usted a colaborar como voluntario en la pastoral del sordo en las diferentes diócesis españolas?

R. Desde aquí animo a las personas que tengan inquietud por el mundo del sordo/sordos ciegos a que se animen ser voluntarios.  Es maravilloso sentir como a través de tus manos llega el evangelio a estas personas. Cuando ves la sonrisa en su boca y el brillo de sus ojos, todas las complicaciones se olvidan. Solo queda, en ese momento, el espíritu de Jesús, esa persona y tus manos.  Es algo que merece la pena sentirlo, ¡os animo a todos a vivirlo!

(Lourdes Artola – Agencia SIC)

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