La Cuaresma, tiempo fuerte de misericordia

Melgar ViciosaMons. Gerardo Melgar        Queridos diocesanos:

El 10 de febrero, con  el rito de la imposición de la ceniza, hemos comenzado el tiempo litúrgico de la cuaresma, tiempo fuerte de misericordia. Así nos lo ha recordado el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma de este año al pedirnos que “la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con más intensidad como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios”.

La historia de la salvación de Dios con su pueblo es una historia claramente de misericordia en la que a la infidelidad del pueblo va a seguir siempre la fidelidad, el amor, el perdón y la misericordia de Dios. Esta historia de Dios con su pueblo llega al punto culminante en el Hijo hecho hombre y misericordia encarnada; así, el Hijo “pasa a ser” el Esposo que va a hacer  cualquier cosa por ganarse el amor de su esposa a quien está unido con un amor incondicional. En el kerigma apostólico, en aquel primer anuncio que hacen los apóstoles, la misericordia divina ocupa el lugar central, expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, al que siempre ofrece una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer, restableciendo así la relación y la amistad con él. La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre, consiguiendo en él un doble efecto: que experimente personalmente el amor fiel de Dios y que sea capaz de tener misericordia con los demás, impulsándole a amar al prójimo y animándole a vivir con los otros las obras de misericordia.

Las obras de misericordia nos recuerdan que nuestra fe se traduce y expresa en gestos concretos y cotidianos, hechos para ayudar al prójimo corporal y espiritualmente, gestos de los que un día seremos juzgados. La práctica de las obras de misericordia nos ayudará a despertar en nosotros la conciencia del drama de la pobreza y a entrar en el corazón mismo del Evangelio, en el que los pobres son los privilegiados de la misericordia. En el pobre, la carne de Cristo se hace, de nuevo, visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. Es la continuación del sufrimiento de Cristo, Cordero inocente, encarnado en el  pobre y en el que sufre.

La Cuaresma de este Jubileo de la misericordia es un tiempo favorable para tomar conciencia de las pobrezas que existen a nuestro alrededor y hacer realidad la ayuda fraterna, y es tiempo propicio y favorable para la conversión. Aprovechemos este tiempo de gracia para obtener el perdón y la misericordia divinos por medio del sacramento del perdón y dejemos que, con la confesión de nuestros pecados, Dios pueda darnos el abrazo de Padre que, por encima de nuestras faltas y pecados, nos ama como a hijos y se compadece de nosotros. Que la Virgen María, que fue la primera que frente a la grandeza y gratuidad de la misericordia divina confesó su propia pequeñez en el canto del Magníficat y se reconoció como humilde esclava del Señor, interceda por cada uno de nosotros, sus hijos. ¡Feliz Cuaresma para todos!

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.