Tentaciones actuales

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses           Seguimos adentrándonos en el tiempo de Cuaresma. Es también un tiempo de reflexión sobre los males que afligen a nuestras personas y a nuestra sociedad en general. Uno de ellos es esa especie de individualismo ambiental, que se nos acaba contagiando. No me refiero aquí al individualismo en tanto que posición moral, filosófica-política, que destaca la dignidad moral del individuo frente al colectivismo; tampoco al individualismo metodológico, que como método es utilizado ampliamente en las ciencias sociales. Me refiero al neoindividualismo narcisista  y consumista que ha señalado con lucidez Gilles Lipovetsky, y que es a la vez insolidario y egoísta.

Este individualismo aísla progresivamente a la persona, que al final sólo actúa según sus criterios y según sus intereses, alejándose de la colaboración, del trabajo en equipo y del objetivo del bien común. Su raíz más profunda está en el egoísmo. Este individualismo se hace presente en la vida personal, en la vida de fe, así como en el mundo del trabajo y en el sentido de pertenencia a la comunidad. De alguna manera va en contra de la propia naturaleza humana porque hemos sido creados por Dios como seres sociales, que necesitan relacionarse con los demás y sentirse queridos e integrados. Precisamente, una característica de la persona adulta es la capacidad de convivir y colaborar con otras personas, la capacidad de interactuar e integrarse en el grupo y en la comunidad. El ser humano es relacional, dialogal, comunicativo.

Pues bien, la capacidad de relacionarse, propia del ser humano, queda eclipsada y empequeñecida por el individualismo, que lo empuja a encerrarse en su pequeño mundo y a preocuparse únicamente de satisfacer los  propios deseos y necesidades, olvidándose de los demás. Las consecuencias son variadas. A nivel psicológico, acaba generando aislamiento, tristeza y soledad. En el plano espiritual y apostólico, sensación de impotencia y frustración, porque no hay proporción entre los esfuerzos empleados y los resultados. Pero es que no se puede seguir a Jesús en solitario, y quien va por su cuenta  tiene  el riesgo de acabar componiendo una religión a la propia imagen y medida. En el ámbito comunitario y eclesial, no se puede trabajar por libre, sino en comunión y corresponsabilidad. Y en la sociedad en general, el individualismo acaba generando anonimato, marginación, paro, injusticia y pobreza.

Y me pregunto: ¿cómo superar la tentación del individualismo? Con una mirada teológica, una mirada desde la fe. La Revelación nos enseña que el ser humano ha sido Rcreado a imagen de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad consiste  en el hecho de que tres Personas viven en comunión tan íntima que forman un solo ser, son un solo Dios. El “misterio” de la comunidad cristiana consiste en el hecho de que diversas personas viven en una comunión, en una unidad tan grande, que forman un solo corazón y una sola alma. La persona ha de vivir la relación con Dios y con los demás, y este es un elemento constitutivo de su existencia e imprescindible tanto para su maduración personal como para construir una sociedad más humana.

El camino es cultivar esa relación con Dios y con los demás, con uno mismo y con la creación. También deberemos educar a los niños y jóvenes en la colaboración, en el trabajo en equipo y sobre todo, en la solidaridad. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma, un tiempo privilegiado para revisar y mejorar nuestra vida cristiana.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrasa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.