Negar a Dios es negar al ser humano

Mons. Rafael ZornozaMons. Rafael Zornoza            Muy agradecido por la visita de los miembros de la Comisión Permanente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Una verdadera conversión cuaresmal, pastoral y evangelizadora no puede pasar por alto la cuestión del trabajo, máxime en el presente contexto social, económico y cultural. Una cosa tenemos muy clara: negar la primacía de Dios en la vida personal y social tiene como consecuencia la negación de la primacía del ser humano.

En efecto, la crisis social que arrastramos depende en gran medida de una crisis antropológica, ética y religiosa en la que ha incidido el materialismo economicista. Por tanto necesitamos una verdadera regeneración moral, personal y social, que sea el soporte de la justicia y de la solidaridad con los más pobres, porque sin honradez y sin respeto a los demás se hace imposible el bien común y la solidaridad con los necesitados. La calidad de la sociedad tiene mucho que ver con su calidad moral. La corrupción, sobre todo en lo que supone una seria afrenta para los que están sufriendo las estrecheces derivadas de la crisis, nos hace ver que esos abusos quiebran gravemente la solidaridad y siembran la desconfianza social y son una conducta éticamente reprobable. Es propio de nuestra fe que defendamos los valores de la dignidad humana y busquemos la realización del bien común, comprometidos por hacer un mundo más justo.

La Doctrina Social de la Iglesia, que se sintetiza en el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia el cuál recomiendo como necesario, nos ayuda a ver con realismo y esperanza la situación, pero también ha de hacernos exigentes para buscar un orden más humanizado donde la persona sea el centro de interés, y no su utilidad o su producción. Pues como nos dice San Juan, ¿cómo podremos decir que amamos a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano al que vemos? (Cf. 1 Jn 4, 20).

El Papa Francisco nos dice en su mensaje de Cuaresma de este año: “Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los”soberbio”, los”poderoso” y los”rico”, de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos”.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.