¿Cuáles son los sacramentales?

Mons. Pérez GonzálezMons. Francisco Pérez        No existe una lista exhaustiva de los sacramentales. Ni el Concilio Vaticano II, ni el Código de Derecho Canónico, ni el Catecismo de la Iglesia Católica la dan. La razón de su existencia lo da el Concilio Vaticano II cuando habla de su reforma. Indica que han de entenderse con facilidad, tienen que conseguir la participación activa de los fieles y servir a las necesidades de nuestros tiempos. Según las decisiones pastorales de los obispos, pueden también responder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propia del pueblo cristiano de una región o de una época (CEC 1668). El cambio de mentalidad de cada generación y la adecuación de los signos a cada tiempo y lugar invita a que “se puedan añadir también nuevos sacramentales según lo pida la necesidad” (CS 79). Por ejemplo, la sensibilidad del Tercer Mundo, especialmente de África, pide sacramentales adecuados a sus culturas.

Son muchos y muy variados, unos están en mayor o menor uso, otros son más antiguos o modernos. Es necesario afirmar una vez más que no han sido instituidos explícitamente por Jesucristo, sino por la Iglesia. Otra afirmación fundamental es que todo lo creado que rodea al hombre tiene un valor simbólico para entrar en contacto con Dios y para conseguir la santificación. Algunos están incluidos en la celebración de los sacramentos consiguiendo enriquecer la celebración litúrgica sacramental y ayudar a su sencillez, expresividad y comprensión. La práctica pastoral los agrupa en relación a las personas, a las cosas, a las bendiciones, exorcismos y exequias. El catecismo habla de bendiciones, consagraciones y exorcismos. Consisten siempre en una oración acompañada de algún signo. El doble lenguaje de la palabra unida a los gestos y acciones integra la celebración.

Actualmente ha disminuido el sentido de lo sagrado y en consecuencia, desde algunos puntos de vista sin mucha sensibilidad dogmática, se mezclan los sacramentales con elementos mágicos. Basta ver en los medios de comunicación a los cartománticos o brujos que ponen alguna imagen u objeto religioso para atraer a los incautos. Nada tienen que ver con los sacramentales, lo utilizan de forma torticera para conseguir sus fines que embaucan y están llenos de mentira. La eficacia de los sacramentales depende de la fe, la buena disposición y el convencimiento de cada uno en comunión con la Iglesia. Los sacramentales están cargados de simbolismo sobrenatural. Por ejemplo, creemos en la eficacia del agua en el sacramento del bautismo y también en la capacidad del sacramental de asperjar con agua bendita a la comunidad antes de comenzar la misa renovando las promesas bautismales. Lo mismo sucede cuando en las exequias se asperja y se inciensa el cadáver.

Es conveniente revalorizar el simbolismo de todas las acciones litúrgicas, en nuestro caso los sacramentales. En algunos casos habrá que recuperar y explicar los signos, realzarlos, cuidarlos y actualizarlos. Ayudan a la devoción, completan la liturgia, provocan fervor, devoción y gozo. Esto sucede porque la participación de los fieles es mayor ya que intervienen los cinco sentidos. Se necesita más catequesis sobre los signos y símbolos para provocar más sensibilidad. Lo prioritario no es cambiarlos, sino realizarlos mejor. En caso de renovación debe hacerse con equilibrio, valentía, respeto a la tradición eclesial y aprecio de la cultura actual.

Citamos los sacramentales:

1. Referidos a las personas: la institución de ministerios, la consagración del orden de vírgenes, la bendición de abad y abadesa, la profesión religiosa y las bendiciones a las personas en general contenidas en el libro Ritual sobre Bendiciones.

2. En cuando a los objetos: Las consagraciones, dedicaciones de iglesias y altares, la bendición del agua bautismal, de los óleos, las bendiciones de muchos objetos destinados al uso litúrgico, a la devoción, a las actividades de los cristianos, contenidas en el libro Ritual de Bendiciones.
3. Exorcismos: Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las acechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Son bendiciones de sanación en las que se invoca la liberación del Maligno. La finalidad de los sacramentales es recibir el fruto de los sacramentos y santificar todas las circunstancias de la vida.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).