“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar

eusebiohernandezobtarazonaMons. Eusebio Hernandez         Queridos hermanos y amigos:

Titulo esta carta del segundo domingo de Cuaresma con el mismo que el papa Francisco ha querido poner a su mensaje cuaresmal de este Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia.

El Papa quiere profundizar este año en las obras de misericordia. Como nos dice Francisco éstas son una irradiación del amor de Dios en nuestras vidas: Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia, corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados.

Me permito recordaros cuáles son las obras de misericordia, todos las aprendimos de pequeños en la catequesis pero quizás, ahora, nos conviene refrescar nuestra memoria. Hay 7 Obras de Misericordia Espirituales: Enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo y rogar a Dios por los vivos y los difuntos. Como nos dice el Papa estas obras espirituales tocan nuestra condición de pecadores.

Las 7 obras de Misericordia Corporales: Visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los encarcelados y enterrar a los muertos. Cuando las hacemos nuestras nos dice el Santo Padre en su mensaje tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas.

A lo largo de esta Cuaresma somos invitados a vivir estas obras de misericordia, tanto personal como comunitariamente. El mensaje del Papa en este Año Jubilar es una invitación a abrir nuestros ojos y a descubrir a Cristo en nuestros hermanos y así, tocar con nuestras manos la carne de Cristo sufriente.

Hoy, hemos contemplado en el Evangelio de este domingo, segundo de Cuaresma, a Cristo transfigurado, un anticipo de su gloria. Cuando vivimos las Obras de Misericordia, podemos decir que también nosotros somos transfigurados.

Termina el papa Francisco invitándonos a que no perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión, quiero secundar esta invitación para todos nosotros; que en todo lo que realicemos, busquemos la conversión de nuestro corazón y vivir las obras de misericordia como testimonio de nuestro amor.

Que la dulzura de la mirada de María nos acompañe en este Año Santo, para que podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios (MV 24)

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernandez Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.