«Un mundo nuevo para todos»

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella        Este domingo se celebra la Jornada nacional de Manos Unidas con una nueva campaña que busca dar respuesta a las causas y los problemas que provoca el hambre en el mundo. Bajo el lema “Plántale cara al hambre: siembra”, el proyecto persevera en su misión de acompañar a los más pobres y reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible.

Vivimos tiempos difíciles, castigados por unos años de inestabilidad económica en los que la brecha entre ricos y pobres se ha hecho más profunda y dolorosa. Aunque no sabemos si la crisis ya ha pasado, podemos afirmar que sus consecuencias las continúan padeciendo muchas familias. A mayor escala, el panorama internacional nos presenta un mundo tensionado por las acuciantes desigualdades socioeconómicas, que lejos de menguar parecen perpetuarse.

No podemos ignorar a nuestros hermanos más pobres, a los que mueren de hambre en los países llamados del Tercer Mundo. No podemos encerrarnos en nuestras trincheras de países desarrollados tratando de aumentar al máximo la sociedad del bienestar mientras hermanos nuestros carecen de lo más elemental y vital como es la comida, la sanidad, la educación, el respeto de su dignidad. Como presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, puedo dar testimonio de la importante labor de entidades como Manos Unidas.

Impresiona ver cómo muchos hermanos nuestros mueren desnutridos, carentes de atenciones sanitarias, abandonados a su suerte. Algunos de ellos tratan de huir de su realidad y emigran a los países desarrollados, pero no siempre encuentran una acogida fraterna y muchos de ellos mueren en el intento de llegar a ese paraíso que imaginan hermoso y que les sacará de su extrema miseria.

Cristianos de a pie, que tratamos de hacer siempre el bien tal como nos enseñó nuestro Maestro y Señor, en este Año Santo de la Misericordia estamos llamados a construir un mundo nuevo en el que nos sintamos todos hermanos y nos ayudemos unos a otros a vivir con dignidad y teniendo cubiertas las necesidades básicas. Es el valor de la colaboración y la coordinación, es el sacramento de la comunidad y la comunión. Trabajando juntos es cómo podemos abrirnos a los sueños y la esperanza, que “en esperanza fuimos salvados” (Rm 8, 24).

Gracias, Manos Unidas, por vuestra lucha decidida contra la pobreza en el mundo. Gracias por creer que es posible erradicarla. Gracias por contar con nuestra ayuda para esta hermosa empresa. Y gracias también a todos los que colaboráis con Manos Unidas; trabajadores, socios, voluntarios, los que aportáis vuestros donativos, así como los que entregáis herencias o vuestro tiempo e ilusión. Que Dios os bendiga.

La colecta de este domingo en todas las comunidades cristianas de España está destinada a esta institución y a la labor que realiza. ¡Que seamos generosos para ayudar a ese fin tan humanitario!

+Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.