La Cuaresma del Jubileo Extraordinario de la Misercordia

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano         La cuaresma es siempre un tiempo privilegiado para el pueblo de Dios, que nos prepara a vivir el Triduo Pascual con gratitud, asombro y compromiso; con fe renovada, esperanza firme y caridad ardiente. Es tiempo de conversión y de gracia.

En esta ocasión, además de recorrer este camino hacia la Pascua, queremos vivir este tiempo con especial unción con una doble intención: en primer lugar para acoger la invitación del Papa de vivir intensamente este tiempo de gracia (cfr. Misaericordiae Vultus 17). En esta cuaresma del año de la Misericordia, Francisco nos pide que cuidemos nuestros tiempos de oración meditando la palabra de Dios, que tantas veces nos muestra el rostro misericordioso del Padre, para crecer nosotros en misericordia. En la diócesis propondremos algunos actos que nos ayudarán a vivir este tiempo de gracia: el día 17 de Febrero nos visitará un misionero de la Misericordia, enviado por el Papa, para ayudarnos a interiorizar y acoger el perdón misericordioso de Dios. Además celebraremos las “24 horas para el Señor”, el 4 y 5 de Marzo, en el que nos sentiremos llamados a estar cerca del Señor orando y recibiendo el sacramento del perdón, que nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia y es fuente de verdadera paz interior.

Asimismo es importante vencer la indiferencia ante el sufrimiento de los más necesitados abriendo nuestro corazón a sus necesidades, con la limosna cuaresmal. Como nos recuerda el Papa: “En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla”. (Misericordiae Vultus 15).

La segunda pretensión es el preparar el Encuentro Diocesano de la Misericordia, que tendrá lugar el sábado 2 de Abril. Se ha elegido ese día por ser el undécimo aniversario de la muerte de San Juan Pablo II, que instituyó la fiesta de la Divina Misericordia el primer domingo después de Pascua, que providencialmente coincide en ese fin de semana.

¿Qué es el encuentro diocesano de la Misericordia? Dentro de la dinámica del año jubilar, es muy importante el sentido de peregrinación. Es cierto que hemos dispuesto abundantes templos y ermitas en nuestra geografía diocesana para ganar el Jubileo, pero es muy significativo ponernos en camino, desinstalarnos para reconocer que la vida es un peregrinar y que alcanzar la misericordia requiere compromiso y sacrificio (cfr. Misericordiae Vultus 14).

Por eso hemos convocado a las imágenes de la Virgen María y de Cristo crucificado de especial devoción popular en nuestra diócesis para que ese día por la mañana peregrinen a la Catedral de Teruel, acompañados por las Cofradías, Hermandades y devotos que las custodian y veneran. Será una magnífica oportunidad de atravesar la Puerta Santa y el Tránsito de la Misericordia que allí se encuentran y de recibir el sacramento del perdón aquellos peregrinos que lo deseen. Estamos invitados todos: los habitantes de la ciudad de Teruel y los de los pueblos de nuestra geografía diocesana. Por la tarde tendremos la oportunidad de celebrar juntos la Resurrección de Cristo en la Eucaristía, expresión definitiva de la Misericordia divina, después de recorrer con sencillez las calles de la ciudad de Teruel portando las imágenes peregrinas.

Para ayudarnos a preparar este encuentro, la diócesis va a ofrecer unas catequesis especiales en esta cuaresma. Seguro que también nos ayudan a vivir el objetivo de este año jubilar: ser “Misericordiosos como el Padre”. Asimismo queremos que esta peregrinación tenga una dimensión solidaria, teniendo muy presentes a los más necesitados, que son los preferidos del Dios de la misericordia.

Os animo a vivir esta cuaresma con especial intensidad, con espíritu de conversión y con un corazón dispuesto a llenarse de misericordia. Que María, la Madre de la Misericordia, nos acompañe.

  + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.