Cuaresma y el síndrome de Hybris

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses        Hemos comenzado la cuaresma, un tiempo de conversión, de cambio, de renovación profunda. Convertirse no es arreglar el exterior, la fachada; es cambiar la escala de valores, el centro de la vida, el eje que vertebra toda la existencia.

Convertirse en el fondo es ser realista, muy realista, tan realista como para llegar a poner el fundamento de la existencia entera en Dios. Para ello es preciso ponerse delante de Él con sinceridad y sin miedo, confrontar nuestra vida con su Palabra hasta el punto que llegue a iluminar el interior entero, incluidos los puntos ciegos de nuestra psicología, los autoengaños, aquellas zonas que nos da miedo examinar, que quizá año tras año y cuaresma tras cuaresma dejamos sin iluminar porque en el fondo nos da miedo afrontar la reforma que necesita nuestra vida.

Hace tiempo leí varios artículos sobre un síndrome que suele afectar a personas con altas responsabilidades de estado, pero que “mutatis mutandis” es decir, cambiando lo que hay que cambiar y adaptándolo a nuestra situación, se puede aplicar en la práctica a todos, porque todos tenemos responsabilidades, sean grandes o pequeñas, los unos respecto de los otros. Por eso creo que hablar de él puede servirnos para la ascesis de nuestro camino cuaresmal. Se trata del denominado síndrome de hybris, un concepto griego que puede traducirse como “desmesura”. En la antigua Grecia venía a ser como un intento de transgredir los límites impuestos por los dioses a los hombres mortales, un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno, es decir, hacia las demás personas concretas, unido a la falta de control sobre los propios impulsos. El castigo de los dioses a la desmesura (hybris) era la venganza (némesis), que tenía como efecto devolver al individuo dentro de los límites que había traspasado.

En la actualidad el síndrome de hybris es referido más bien a una especie de orgullo o confianza exagerada que la persona tiene en sí misma especialmente cuando se ostenta un cierto grado de responsabilidad con su consiguiente poder. Empezó a calificarse como trastorno de personalidad al observarse ciertas características en personas que tenían un cargo de poder público. Uno de los peligros del poder consiste en que tiende a hacer a la persona proclive al narcisismo, a vivir centrada únicamente en ella misma, a imaginar que lo que piensa siempre es lo correcto y que los demás están equivocados; a creer que todos los que no están de acuerdo es porque son enemigos, o están cargados de envidia, etc. Esta dinámica puede llevar a quien la padece a tratar mal a los mismos colaboradores o a tomar decisiones erróneas, porque se pierde la perspectiva de la realidad global y se acaba viendo únicamente lo que se quiere ver. En resumen, puede llevar a vivir en un plano irreal que los demás no se atreven a cuestionar por miedo a las consecuencias que tendrán que acarrear o a veces por una compasión mal entendida.

El tratamiento consiste en ayudar a la persona a hacer un baño de realidad, a que escuche a los demás, a que considere la perspectiva global, a que huya de todo engreimiento y de toda egolatría. Hemos comenzado la Cuaresma, un tiempo de poda, de cortar las ramas muertas, enfermas y superfluas del árbol de nuestra vida. La operación de la poda no se realiza para hacer sufrir al árbol; al contrario, se poda para que renazca la vida, para que el árbol pueda dar un fruto más abundante y adquiera una forma más bella. Ánimo.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrasa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.