Arranca en Bilbao la puesta en marcha de la Campaña Sin Techo con Derecho

Bilbao Bizitegui exposiciónLa primera semilla de Bizitegi la pusieron los religiosos capuchinos de Otxarkoaga en los años 80 acompañando en Bizkaia a personas que se encontraban en situación de extrema necesidad. Actualmente, es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja por la incorporación a la sociedad de las personas en riesgo o situación de exclusión social. Con motivo de su 35 aniversario ha puesto en marcha la campaña Sin Techo con Derecho destinada a sensibilizar a la ciudadanía sobre los derechos de las personas sin hogar mediante una exposición fotográfica en Metro Bilbao y una acción pionera de Publicidad ecológica en las calles de la capital. Hasta el próximo 11 de marzo, la muestra estará instalada en las estaciones de Santutxu,Casco Viejo y San Mamés.

¿Por qué esta campaña?
Durante 35 años hemos ido dando respuesta a las cambiantes situaciones de exclusión social y marginación que hemos ido detectando. En este momento sentimos la necesidad de poner nuestras energías en las realidades sociales más duras que se están viviendo en nuestro entorno: la de las personas que no tiene un hogar e incluso ni un techo bajo el que dormir.
¿Qué objetivo se quiere conseguir?
Nuestra campaña tiene un objetivo de sensibilizar a la ciudadanía sobre esta realidad: que seamos conscientes de la situación de estas personas, que las veamos y que las miremos desde otros ojos, sin juicios morales sobre su situación, sin culpabilizar, sin culpabilizarnos tampoco nosotros. Pero siendo conscientes que estas personas que se quedan en los márgenes de nuestra sociedad necesitan de herramientas que les ayuden a la incorporación social que anhelan.
¿A quién está dirigida? ¿A la ciudadanía o también a las administraciones públicas?
Nos dirigimos especialmente a la ciudadanía, porque a las Administraciones Públicas ya les hacemos llegar nuestras propuestas conjuntas con todas aquellas entidades que trabajamos a favor de estas personas. En el caso concreto de Bilbao lo hacemos a través de la plataforma Beste Bi desde hace 8 años.
Y ¿qué puede hacer cada uno de nosotros ante este problema?
Lo que pretendemos es que nuestra mirada cambie, que comprendamos su situación, que seamos conscientes que la realidad de muchas de esas personas no es tan lejana a la nuestra.Está demostrado que las personas sin hogar, a lo largo de su vida, sufren “sucesos vitales estresantes” con mayor frecuencia e intensidad que la media de la población. Son “momentos duros y traumáticos en la vida de una persona y que se consideran importantes en el desarrollo del individuo (malos tratos en la infancia, muerte de la madre, separación o divorcio, soledad o abandono, adicciones, pérdida de la vivienda, desempleo, suicidio, etc).Buscamos afrontar nuestra interacción lejos de los prejuicios y estigmas que pesan sobre ellas y entender  que  estas personas son titulares de derechos. De este modo comprenderemos y apoyaremos las iniciativas sociales o gubernamentales que pretendan su incorporación social.
¿Cuáles son los estigmas que más pesan sobre las personas sin hogar?
Son diversos y muy negativos. Hay dos que son especialmente injustos y dañinos.Por una parte, el juicio moral sobre estas personas. Es bastante frecuente pensar que “el que está en la calle es porque quiere”, que ”podría estar durmiendo bajo techo y decide no hacerlo”… y por lo tanto que “es culpa suya dormir a la intemperie”. Sin embargo, si nos fijamos en la gente que conocemos bien, y en nosotros mismos, vemos que ningún ser humano elige vivir en peores condiciones que las que están a su alcance. Todos luchamos por mejorar, y si no lo conseguimos es porque no tenemos la oportunidad de hacerlo o porque no tenemos las herramientas personales para aprovechar aquellas que se nos presentan.Por otra parte, la sensación de peligrosidad. Paradójicamente este colectivo de personas son percibidas como fuente de inseguridad, cuando son en gran parte víctimas de agresiones y de violencia: según el estudio de exclusión residencial del SiiS de 2014, la pérdida del hogar aumenta el riesgo de ser víctima de un delito (el 60% de las personas sin techo han sido alguna vez víctimas de un delito durante su estancia en la calle). Esto penaliza, por ejemplo, la implantación de dispositivos para su acogida, cuando los índices de conflictividad que se producen son insignificantes.
¿Cuál es vuestra valoración de la atención que desde la Administración pública se presta a estas personas?
Esta campaña nace también desde el reconocimiento a que la sociedad vizcaína tiene un buen nivel de solidaridad. No partimos desde el cero; aún así consideramos que hay que seguir avanzando y que una sociedad que quiere ser democrática y justa tiene que seguir tratando de dar respuestas a las personas que por diferentes motivos se quedan en sus márgenes.En Bilbao existe una red de dispositivos de alojamiento nocturno y de atención diurnas que llega a buena parte de las personas sin hogar. Pero debemos profundizar en los itinerarios de inserción, en la posibilidad de acceso a vivienda y a trabajo que permitan la salida de esta situación más allá de paliar los daños en los que incurren cuando están en ella.
¿Ha aumentado mucho el número de personas sin hogar a raíz de la crisis económica? Y ¿de la crisis de los refugiados?
En los estudios y recuentos periódicos que se realizan en las calles de Bilbao no se ha apreciado un incremento en el número  de personas. Es cierto que la crisis y los altos niveles de desempleo, junto con la falta de red social han llevado a ciertas personas a tener que vivir en la calle. Observamos también que la coyuntura social ha motivado que desde el punto de vista de las migraciones estas ciudades han dejado de ser un destino prioritario, pasando a ser claramente los países del norte de Europa los preferidos para aquellas personas que han decidido migrar.
(Diócesis de Bilbao)
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