En el umbral de la Cuaresma

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo        Queridos fieles diocesanos:

1. El próximo día diez de este mes es Miércoles de Ceniza. Con él comienza la Cuaresma.

El nombre de Cuaresma es sinónimo de cuarentena. La liturgia lo toma prestado de la Sagrada Escritura, en la cual se habla, muchas veces, de cuarenta días, como los que pasó Jesucristo en el desierto haciendo oración y ayunando; cuarenta años también anduvo el Pueblo de Dios en el desierto; cuarenta días estuvo Moisés en el Sinaí; cuarenta son los días durante los cuales los cristianos preparamos la Semana Santa.

El Papa Francisco nos dice, en la Bula del Jubileo de la Misericordia, que “la Cuaresma de este Año jubilar ha de ser vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios. ¡Cuántas páginas de la Sagrada Escritura pueden ser meditadas en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordioso del Padre!”[1]. Lo que importa es seguir descubriendo en Cristo ese rostro.

2. Su Mensaje para la Cuaresma, en esta ocasión, lleva por título: “Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13) y nos invita a practicar “las obras de misericordia en el Camino Jubilar”.

Se trata de una exhortación breve y muy densa de contenidos en las líneas que él mismo ha trazado a la Iglesia en su Bula de convocatoria para el actual Jubileo que estamos celebrando. Les invito a su lectura reposada. La encontrarán en la página del Obispado.

Únicamente me permito destacar alguno de sus apartados:

–  La profunda reflexión que nos ofrece sobre la historia de la misericordia divina, que alcanza su culmen en el Hijo de Dios hecho hombre. Primer anuncio, nos dice el Papa, que siempre hay que volver a escuchar y siempre hay que volver a anunciar (n. 2).

– La misericordia de Dios es siempre un milagro que transforma nuestro corazón y nos hace, a su vez, capaces de ser misericordiosos, a traducir en gestos concretos nuestra ayuda al prójimo, en el cuerpo y en el espíritu (n. 3). Es un precioso canto del Santo Padre a las obras de misericordia.

– Insiste en recordarnos, asimismo, la importancia que puede tener para nosotros, durante el tiempo cuaresmal:escuchar la Palabra de Dios y participar en la iniciativa de las 24 horas para el Señor[2].

3. Finalmente, tanto en la Bula de convocatoria del jubileo, como en su Mensaje cuaresmal, el Papa Francisco se refiere también a los Misioneros de la Misericordia, cuyo signo concreto será mostrar cercanía y el perdón de Dios y al Sacramento de la Reconciliación, que pone en el centro de nuestro encuentro personal con el Señor y nos permite, dice, “experimentar, en carne propia, la grandeza de la misericordia”.

Los confesores deberemos ser, durante este tiempo, “verdaderos signos de la misericordia del Padre… participar de la misma misión de Jesús y ser signos concretos de la continuidad de un amor divino que perdona y salva… (para) acoger a los fieles como el Padre de la parábola del hijo pródigo”[3]. “Ninguno de nosotros –dice el Papa a los sacerdotes- es dueño del sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios”[4]. ¡Santa Cuaresma para todos!

Con mi saludo en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén

 

[1] Papa Francisco, Bula de convocatoria del Jubileo extraordinario de Misericordia, Misericordiae vultus, 17.
[2] Trató sobre estos aspectos en la Bula citada, especialmente en los números 13 y 17. En concreto, la iniciativa de las 24 horas de oración, serían los días 4 y 5 de marzo.
[3] MV, nº 17
[4] Ibídem.

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Articles
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.