La Iglesia “quiere a los enfermos”

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo           Queridos fieles diocesanos:

1. El próximo día 11 de febrero, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, la Iglesia católica dedica esa jornada a las personas enfermas. Este año coincide con las celebraciones del Jubileo extraordinario de la Misericordia, y será una buena ocasión para ofrecer a nuestros hermanos enfermos la posibilidad de recibir la indulgencia jubilar.

Quisiera también dar a conocer la reciente instauración en la Diócesis de la Hospitalidad de Lourdes, que tantos frutos y apoyos viene aportando en los últimos años a las personas enfermas y profesionales de la salud. Su sede está en la Parroquia de Santa Bárbara de Linares, bajo la intercesión del Beato Manuel Lozano Garrido, “Lolo”.

Lourdes nos lleva de la mano para pensar en el amor maternal de nuestra Madre la Virgen María, hacia sus hijos enfermos. A ese Santuario siguen llegando incontables enfermos del alma y del cuerpo. Todos encuentran en esta Madre, consuelo para sus penas y sufrimientos.

2. La Iglesia, desde sus inicios, siguiendo las huellas de Cristo, icono de la misericordia de Dios Padre, asumió con alegría y dedicación especial su atención por los enfermos. De hecho ya en las primeras comunidades cristianas existió la costumbre de que los presbíteros ungieran con óleo santo a los enfermos para aliviarles en su enfermedad. Desde entonces, como buena samaritana, no ha cesado de inclinarse sobre los hombres y mujeres que se encuentran malheridos en su cuerpo o en su espíritu.

En este año de gracia jubilar se nos brinda la ocasión para practicar, de forma especial, la obra de misericordia de VISITAR A LOS ENFERMOS. Sabemos por los evangelios que muchos enfermos acudían a Jesús, para que les curara. Todos querían tocarle. Enfermos de nuestras familias, de nuestras parroquias y comunidades, que esperan también “tocar nuestra mano” compañera y amiga, recibir nuestro consuelo. ¡Qué importante obra de misericordia!

3. Es buena ocasión para pensar que el cristianismo está lleno de paradojas. La mayor de todas, puede ser quizá, hacer del dolor una fuente de alegría y de la cruz un instrumento de redención.

Mirando al dolor y la enfermedad desde esa perspectiva, se comprenden las palabras del Papa emérito Benedicto XVI cuando escribe: “lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que sufrió con amor infinito”[1].

El Papa Francisco escribía a los enfermos, hace tres años, lo siguiente: “Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en vosotros una presencia especial de Cristo que sufre… dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su sentido. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad… es el misterio del amor de Dios por nosotros que nos infunde valor y esperanza”[2].

4. A la Delegación diocesana de la Salud, Hospitalidad de Lourdes, visitadores de enfermos, asociaciones y movimientos, Capellanes de Hospitales, profesionales de la medicina, familiares y cuidadores de enfermos, nuestro agradecimiento ante Dios.

Especialmente los sacerdotes, en este año jubilar, haremos nuestras las palabras directas de Jesús: “curad a los enfermos”. Debemos preguntarnos ¿qué tiempo de mi ministerio dedico a los enfermos?

A quienes sufrís en este momento una enfermedad os pedimos que recéis y ofrezcáis vuestros sufrimientos por nuestra querida Madre la Iglesia, para que continúe, con renovada entrega, la misión que Jesús nos encomendó de estar cerca de vosotros, a vuestro lado.

Con mi saludo agradecido en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.