Cuaresma

Mons Celso MorgaMons. Celso Morga      Queridos fieles,

El Santo Padre inicia el Mensaje para la Cuaresma de este año 2016 recordándonos su invitación a vivir la Cuaresma de este Año Jubilar «con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Papa Francisco nos invita, en concreto, a la escucha orante de la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor». La misericordia de Dios, en efecto, quiere ser un anuncio gozoso al mundo de su amor infinitamente misericordioso pero no podremos anunciarlo realmente si cada cristiana, cada cristiano no experimenta en primera persona ese gozoso anuncio. Nos propone el Santo Padre el ejemplo de María que, después de haber acogido la Buena Nueva de la Misericordia que se hace carne en su seno, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia de Dios para con su pueblo Israel y para con todo el mundo. La Virgen de Nazaret se convierte así para todas las generaciones en el icono perfecto de la Iglesia que anuncia y hace presente en el hoy de la historia humana la ternura infinita de Dios hacia los hombres. Esta misericordia de Dios que se ha revelado a lo largo de toda la historia de la salvación y que alcanza su culmen en el Hijo de Dios hecho hombre es el corazón del anuncio que los apóstoles proclaman a los cuatro vientos después de la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Evangelii gaudium, 36). Es este primer anuncio de los Apóstoles que siempre tenemos que volver a anunciar de una forma u otra y siempre tenemos que volver a escuchar, meditar y vivir en la Iglesia mediante la participación en su vida sacramental. No olvidemos que los sacramentos de la Iglesia fluyen del corazón de nuestro Salvador traspasado por la lanza del soldado romano. Esta escucha y este vivir la vida sacramental de la Iglesia donde experimentamos en primera persona las entrañas de misericordia de nuestro Dios deben trasformar nuestro corazón y hacerlo capaz de misericordia. «Es siempre un milagro – escribe el Santo Padre en el Mensaje para esta Cuaresma – el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales». Nuestra fe no es una filosofía ni consiste en conceptos abstractos. Es el encuentro con una Persona divina que se hace nuestro prójimo al asumir nuestra condición humana. Ha unificado en Si mismo, de una vez por todas, todos los mandamientos en el amor a Dios y al prójimo. Por eso nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu. Sobre esto seremos juzgados, como claramente nos dice Jesús en el santo evangelio. Que el torpor de nuestro egoísmo y nuestra comodidad no nos «aliene existencialmente», poniendo nuestros deseos íntimos de felicidad allí donde no se encuentra, ni podrá encontrarse jamás. Es, mediante las obras de misericordia corporales – nutrir, vestir, alojar, visitar… – , que tocamos la carne de Cristo en nuestros hermanos, mientras que, en las obras de misericordia espirituales, tocamos directamente nuestra condición de pecadores necesitados de perdón y de ayuda: enseñar, perdonar, rezar…

No perdamos este tiempo de gracia que el Señor nos concederá durante la Cuaresma de este Año Jubilar para una conversión sincera. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina, confesó su propia pequeñez (cf Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf Lc 1,38).

Que Dios os bendiga.

+ Celso Morga

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 64 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.