Miércoles de Ceniza

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol        El próximo miércoles es el llamado Miércoles de Ceniza, que es la puerta por la que accedemos al periodo litúrgico de la Cuaresma, época penitencial de preparación para la gran fiesta cristiana de la Pascua de Resurrección.

Este día el sacerdote toma un poco de ceniza, obtenida por la combustión de las palmas del Domingo de Ramos del año pasado, y nos hace la señal de la cruz en la frente o en la cabeza. No es un sacramento, pero tiene un hondo valor simbólico, como lo tiene un anillo como símbolo de enamoramiento, o un pastel de cumpleaños, cuyo significado es la alegría por la vida de una persona.

La ceniza es un signo de la actitud de un corazón que reconoce la necesidad de perdón y no se ufana de sus propias cualidades, como si pudiera prescindir de la ayuda de Dios.

El sacerdote, en el momento de imponerla, acostumbra a decir «polvo eres y en polvo te convertirás», tomando una frase del Génesis 3,19, aunque también se puede utilizar otra frase de la Escritura: «arrepiéntete y cree en el Evangelio», tomada de Marcos 1,15.

Sin duda podrían haberse seleccionado otras sentencias bíblicas, lo importante es la actitud con que se reciben. Tan cierto es que la vida en la tierra tiene límites temporales, como que tenemos que convertirnos.

Si pensamos que la Cuaresma es una época triste, quizá no consideramos de modo suficiente la alegría de la resurrección. Podríamos observar que este tiempo comienza con la ceniza del miércoles y termina con el fuego de la Vigilia Pascual, un fuego que representa el adiós al hombre viejo y el paso al hombre nuevo según el modelo de Jesucristo.

Como señalaba Benedicto XVI, son cuarenta días para profundizar en una extraordinaria experiencia espiritual y ascética. Jesús indica los tres instrumentos útiles para esta renovación personal: la oración, la penitencia (el ayuno) y la limosna.

En este Año de la Misericordia la Cuaresma es un tiempo propicio para pedir perdón a Dios en el sacramento de la penitencia, en el que la misericordia divina se vuelca sobre nosotros. También para que seamos generosos con las demás personas, especialmente con las más necesitadas. No solo es cuestión de dinero, también de perdón si nos hemos sentido heridos por alguien y de comprensión.

Es tiempo también de acudir a la Virgen María, Madre de Misericordia, para que nos conduzca al encuentro con su Hijo. Vivida así la Cuaresma será un tiempo de alegría interior que se manifestará también externamente en nuestra vida ordinaria.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

 

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.