La Cuaresma del Año Santo

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses       El próximo 10 de febrero, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua. ¿Cómo ha de ser esta Cuaresma del Año Santo extraordinario de la Misericordia? ¿Qué podemos hacer cada cristiano y cada comunidad cristiana para sintonizar, en estas próximas semanas con el espíritu de la liturgia y del Jubileo que estamos celebrando?

Ciertamente vivimos en unos tiempos difíciles y de gran complejidad, en los que más que nunca es preciso reforzar los fundamentos, reavivar las raíces, apuntar a lo esencial. Ante todo, poner nuestra mirada en Jesucristo, una mirada de adoración y de fe, así como de contemplación y de imitación. “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret”. Estas palabras, con las que comienza la bula Misericordiae Vultus, del Papa Francisco, tendrán que ser repetidas y meditadas muchas veces, hasta que se graben en lo profundo de nuestra mente y de nuestro corazón.

La misericordia es el núcleo central del mensaje evangélico. Tal como encontramos en las parábolas de la misericordia (cf. Lc 15), Jesús la presenta como un amor capaz de inclinarse hacia todo hijo pródigo, alejado, pecador; hacia toda miseria humana. Cuando esto ocurre, cuando el hijo pródigo objeto de misericordia se siente acogido de esta manera, no se siente humillado, sino hallado de nuevo, recuperado con vida. Y esto provoca la alegría del Padre misericordioso.

Ante los problemas fundamentales de toda existencia humana personal, así como de los pueblos y naciones, es necesario que la Iglesia ofrezca un testimonio vivo de la misericordia de Dios, presentada como verdad de fe y de salvación que se ofrece también a los hombres y mujeres de buena voluntad. La Iglesia ha de proclamar la misericordia del Señor y ha de acercar a los hombres a las fuentes de la misericordia. Durante esta cuaresma hemos de procurar dedicar tiempo a la meditación constante y profunda de la Palabra de Dios; a la participación consciente en la celebración de la Eucaristía, actualización del sacrificio redentor de Cristo, y en el sacramento de la penitencia, momento de experimentar que la misericordia de Dios es más fuerte que el pecado y que la muerte; así como también a la práctica de las obras de caridad, comunitarias e individuales.

La Cuaresma es un tiempo especialmente apto para vivir el Jubileo. Las actitudes de misericordia, de bondad, de compasión y de solidaridad han de impregnar toda nuestra vida cristiana. Acogiéndonos a la misericordia de Dios, en esta Cuaresma, abrámonos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que pasan por momentos difíciles en el orden que sea. Además de acoger la misericordia de Dios Padre, que se ha revelado en Cristo y se manifiesta especialmente en el don del Espíritu Santo, la Cuaresma es un tiempo especialmente oportuno para ser misericordiosos con nuestro prójimo practicando sobre todo las clásicas “obras de misericordia”, las siete materiales y las siete espirituales. No sólo recibimos y experimentamos la misericordia de Dios, sino que estamos llamados a ponerla en práctica. Así lo expresa Jesús en una de las bienaventuranzas: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”

Con estas reflexiones y propuestas os invito a entrar en este tiempo de Cuaresma.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.