Cuaresma del Año de la Misericordia

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell       Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En el número 17 de la Bula “Misericordiae vultus”, el Papa Francisco nos invita a vivir la Cuaresma del Año de la Misericordia “con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios”. Nos recuerda que hay muchas páginas de la Sagrada Escritura que podemos meditar en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordioso del Padre.

El Santo Padre nos exhorta a poner en el centro el sacramento de la Reconciliación “porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia”, que será “para cada penitente fuente de verdadera paz interior”.

A los confesores, que hemos recibido el don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, el Papa nos dice que no somos dueños del Sacramento, sino fieles servidores del perdón de Dios. Puesto que ser confesores no se improvisa, llegamos a serlo “cuando, ante todo, nos hacemos nosotros penitentes en busca de perdón”.

Añade: “ser confesores significa participar de la misma misión de Jesús y ser signo concreto de la continuidad de un amor divino que perdona y que salva”.

Los confesores debemos acoger a los fieles como el padre de la parábola del hijo pródigo. Estamos llamados a “abrazar a ese hijo arrepentido que vuelve a casa y a manifestar la alegría por haberlo encontrado”.

Además, no hemos de cansarnos de “salir al encuentro también del otro hijo que se quedó afuera, incapaz de alegrarse, para explicarle que su juicio severo es injusto y no tiene ningún sentido delante de la misericordia del Padre que no conoce confines”.

Los confesores “no harán preguntas impertinentes”, sino que “serán capaces de percibir en el corazón de cada penitente la invocación de ayuda y la súplica de perdón”.

El Santo Padre concluye este número 17 diciendo: “los confesores están llamados a ser siempre, en todas partes, en cada situación y a pesar de todo, el signo del primado de la misericordia”.

En el número 18 de “Misericordiae vultus” el Papa presenta su intención de enviar durante la Cuaresma de este Año Santo a los “Misioneros de la Misericordia”, que serán “un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios, para que entre en profundidad en la riqueza de este misterio tan fundamental para la fe”.

Se trata de sacerdotes con cuatro características:

1) El Papa les dará “autoridad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica, para que se haga evidente la amplitud de su mandato”.

2) “Serán, sobre todo, signo vivo de cómo el Padre acoge a cuantos están buscando su perdón”.

3) “Serán misioneros de la misericordia porque serán los artífices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberación, rico en responsabilidad, para superar los obstáculos y retomar la vida nueva del Bautismo”.

4) “Se dejarán conducir en su misión por las palabras del Apóstol: «Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos» (Rom 11,32)”.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.