Clausura del Año de la Vida Religiosa: La vida consagrada, profecía de la misericordia

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano       El 30 de Noviembre de 2014 comenzó la celebración del Año de la Vida Consagrada decretado por el Papa Francisco para toda la Iglesia. El próximo dos de Febrero este llega su fin, el mismo día en que celebramos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada bajo el lema: “La vida consagrada, profecía de la misericordia”. Han sido catorce meses de trabajo constante en todas las Congregaciones religiosas masculinas y femeninas, de vida activa y contemplativa, con el fin de llevar adelante los objetivos que el Papa les había propuesto al convocarlo.

Como ya os dicho en alguna ocasión, queridos religiosos y religiosas, la Vida Consagrada es para nuestra diócesis un don y una caricia que Dios nos hace en vuestras personas y en vuestros carismas. Por eso os necesitamos ardientes, enamorados, con ganas de seguir desgastando vuestras vidas a favor del Evangelio y de los pobres. Sí, damos gracias al Señor por cada uno de vosotros y por el servicio que a lo largo de estos años habéis prestado al Evangelio, a la diócesis de Teruel y Albarracín y las gentes de Teruel y de nuestros pueblos, donde os habéis hecho presentes. En las diversas formas de la vida consagrada, y siempre siendo fieles a vuestro carisma, habéis estado cerca de las angustias y de los anhelos de la gente de nuestro pueblo; os habéis comprometido en el contexto en el que habéis servido, con sus dificultades y sus signos de esperanza. Cuantas veces al estar cerca de la gente hacemos realidad aquellas palabras de la Escritura que nos mueven a reír con los que ríen y a llorar con los que lloran. Pido a Dios, queridos y queridas consagrados, que os siga dando un corazón capaz de compadecerse y de arrodillarse junto a los que están heridos en el cuerpo o en el espíritu y para que sigáis acompañando a mucha gente hasta alcanzar el Consuelo que sólo Dios puede darnos. Sé que es difícil, queridos consagrados, pero os invito a acogernos a la promesa de Jesús resucitado: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28,20).

Muchas veces en nuestra sociedad pasa desapercibido, también en nuestro Teruel de hoy, pero el rostro más bello de una ciudad o de un pueblo es el de los discípulos del Señor que viven con sencillez en lo cotidiano, al estilo del buen samaritano, y se hacen cercanos a la carne y a las llagas de sus hermanos, en las que reconocen la carne y las llagas del mismo Jesús. (Cfr. Mensaje del Papa Francisco a los Consagrados Húngaros, 18-9-2015). ¡Cuántas veces es ese vuestro papel callado!

La Iglesia diocesana se ha unido a la celebración de este Año de la Vida Consagrada que toca a su fin, orando por los religiosos y las religiosas y pidiendo al Señor gracias abundantes, especialmente, para las Congregaciones que realizan su tarea apostólica entre nosotros. Pedimos también al Señor que “en este Año Santo de la Misericordia, especialmente, todos los consagrados y consagradas de nuestra amada Iglesia sean testigos infatigables de ese Amor que el mundo olvida y que, en cambio, tanto necesita. Que sean profetas de misericordia y profecía del amor de Dios que se nos ha manifestado en Jesucristo, el primer consagrado al Padre, y con el que los consagrados se identifican en su forma de vida y en sus gestos inconfundibles, llenos de caridad, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, vistiendo al desnudo sin cerrarse a la propia carne, acogiendo al forastero y asistiendo a los enfermos, visitando a los presos de múltiples cárceles existenciales y dando sepultura a los que mueren y pasan de este mundo al Padre”. (Presentación de la Jornada mundial de la Vida Consagrada 2016. D. Vicente Jiménez).

Os invito a todos a acompañar una vez más a nuestro religiosos y a participar en la celebración de la clausura de este Año de la Vida Consagrada que tendrá lugar el próximo 2 de Febrero a las 18.30 horas en la Catedral de Teruel. Será una ocasión magnifica para agradecerles su entrega en nuestra Iglesia diocesana y para pedir al Señor que sean muchos los frutos que se deriven de este año que ahora concluimos.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 210 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.