Día de la Vida Consagrada

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo        Queridos fieles diocesanos:

 1. El próximo día 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, celebramos esta jornada mundial en la Iglesia, al tiempo que clausuramos el AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA, inmerso en el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Cuarenta días después del Nacimiento del Niño Dios en Belén, la Virgen María y su esposo san José acudieron al Templo de Jerusalén para presentarle a Jesús y ofrecérselo al Dios Altísimo.

También los fieles consagrados renovarán ese día la ofrenda total de sus vidas al Señor con súplicas de acción de gracias que brotan en su interior, al tiempo que solicitaremos en las celebraciones de la Jornada nuevas vocaciones específicas de consagración masculinas y femeninas.

2. La vida Consagrada, es PROFECÍA DE MISERICORDIA: Anuncian, en efecto, con una fuerza especial el amor misericordioso de Dios a todos los hombres. Su vida es un canto continuado a las misericordias del Señor. Nos marcan el camino de nuestra salvación.

La persona consagrada experimenta de una forma especial esa misericordia y gusta de ella, no sólo en sí misma, sino también en sus hermanos y hermanas, pues llevan en el corazón sus angustias y esperanzas. El consagrado, unido a los sufrimientos y pruebas de los demás, los acogen en sus manos y los ofrecen diariamente al Señor. Sus manos son para otros.

La vida consagrada es importante precisamente, entre otros valores, por ser Profetas de la gratuidad y amor misericordioso, de quien es capaz de “perder” la propia vida, como respuesta a la sobreabundante misericordia del Hijo de Dios, que entregó su vida en la Cruz por la humanidad. Siguen así se cerca a su Esposo, a quien conocen y aman intensamente.

3. Al celebrar también en esa Jornada la clausura del Año de la Vida consagrada, que hemos celebrado con tanta ilusión en esta Iglesia particular, quiero repetir delante de todos los fieles diocesanos que los consagrados son unDON PRECIOSO para la comunidad eclesial y para el mundo sediento de Dios.

La llamada de seguir sólo a Cristo, consagrándole la vida por completo, ciertamente es un gran regalo para todo el Pueblo de Dios. Su vocación, de imitar en todo a Cristo pobre, obediente y casto, es un canto continuado a la primacía de Dios y de los bienes futuros, que tanto necesitamos.

Por eso, en la clausura de este Año de Gracia, pediremos por vosotros al Señor para que vuestro estilo de vida se manifieste siempre con transparencia ante los demás. Que sepamos lo que os hace vivir así para el Señor y que vuestra actividad no oculte nunca vuestra identidad y riqueza interior. Que nunca os venza el miedo de vivir en plenitud y “a lo grande” vuestra consagración. Necesita la Iglesia lo que Dios puso en vuestras manos.

4. Pensemos, finalmente, con agradecimiento en quienes fueron por delante de nosotros sembrando estas semillas en la Iglesia. A tantos padres generosos que apoyaron y cuidaron plantas tan especiales. A sacerdotes celosos por el Reino de Dios. Tantas oraciones desde el silencio de monasterios y conventos de clausura… Estos son los caminos del Señor. Así florecen estas plantas.

Gracias de corazón. Un recuerdo y saludo muy especial para las personas enfermas y mayores consagradas que, como velas encendidas ante el Señor, iluminan nuestros pasos. Una palabra de ánimo y apoyo, también, a losjóvenes que sientan inquietud por una entrega total al Señor. Que no pierdan “su mejor parte”, que el Señor les ofrece. Puedo asegurarles que serán muy felices junto a la cruz victoriosa y redentora del Señor. Estropearán su futuro si no respondieran.

Que vuestra luz nos alumbre. Felicidades.

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén

 

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.