San Juan Bosco

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell         Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

El 31 de enero de 1988, con motivo del centenario de la muerte de san Juan Bosco, san Juan Pablo II escribió una carta titulada “Iuvenum patris”, en la que definía al fundador de los Salesianos como “padre y maestro de la juventud”, y de la que recojo algunas ideas.

San Juan Bosco eligió como modelo y protector a san Francisco de Sales por su celo, por su bondad afable y por su dulzura de trato.

La “obra de los oratorios”, que comenzó en 1841 como una sencilla catequesis, fue dando respuesta progresiva a las necesidades más urgentes: “residencia para alojar a quien no tiene casa, taller y escuela de artes y oficios para enseñar una profesión y capacitar para ganarse honradamente la vida, escuela humanística abierta al ideal vocacional, buena prensa, iniciativas y métodos recreativos propios de la época: teatro, banda de música, canto, excursiones…”.

La frase: “me basta que seáis jóvenes para que os quiera con toda mi alma”  resume el sentir y la opción educadora fundamental de san Juan Bosco. Afirmó: “Tengo prometido a Dios que incluso mi último aliento será para mis pobres jóvenes”.

El rasgo peculiar de su creatividad educadora está en el sistema preventivo que, por una parte, indica la voluntad de prevenir la aparición de experiencias negativas, y, por otra, “el arte de educar en positivo, proponiendo el bien en vivencias adecuadas y envolventes, capaces de atraer por su nobleza y hermosura, el arte de hacer que los jóvenes crezcan desde dentro, apoyándose en su libertad interior, venciendo condicionamientos y formalismos exteriores; el arte de ganar el corazón de los jóvenes, de modo que caminen con alegría y satisfacción hacia el bien, corrigiendo desviaciones y preparándose para el mañana por medio de una sólida formación de su carácter”.

En el centro de su visión pedagógica está la “caridad pastoral”, que alimenta tres energías: “razón, religión y amor”.

El término “razón” destaca “el valor de la persona, de la conciencia, de la naturaleza humana, de la cultura, del mundo del trabajo y del vivir social”. Por ello “señala los valores del bien, los objetivos que hay que alcanzar y los medios y modos que hay que emplear”.

El término “religión” indica que la pedagogía de Don Bosco es trascendente y que el objetivo último de su educación es formar al creyente. “Para él, el hombre formado y maduro es el ciudadano que tiene fe, pone en el centro de su vida el ideal del hombre nuevo proclamado por Jesucristo y testimonia sin respeto humano sus convicciones religiosas”.

El término “amor” implica disponibilidad, criterios sanos y comportamientos adecuados. El amor del educador se traduce en dedicación como persona totalmente entregada al bien de los educandos. Es conocida la expresión de san Juan Bosco: “Aquí, con vosotros, me encuentro a gusto; mi vida es precisamente estar con vosotros”.

Según el método de san Juan Bosco, la educación favorece una original interacción entre evangelización y promoción humana y exige que en el corazón y en la mente del educador existan unas atenciones precisas: “adquirir sensibilidad pedagógica, adoptar una actitud simultáneamente paterna y materna, esforzarse por evaluar cuanto acaece en el crecimiento del individuo y del grupo, según un proyecto de formación que una, con inteligencia y vigor, finalidad de la educación y voluntad de buscar los medios más idóneos para ella”.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.