Las Jornadas Castelldaura se clausuran con una mesa redonda sobre la misericordia enfocada a los refugiados

Barcelona jornadas sacerdotesEn esta semana se han celebrado las 51ª Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura (Premià de Dalt), organizadas por el Centre Sacerdotal Rosselló, los pasados días 26 y 27 de enero. Se trata de la tradicional reunión de dos días, en que un grupo de sacerdotes se actualizan en teología y en pastoral y debaten sobre fenómenos de actualidad. Cada año, el tema de las jornadas varía, y esta vez, con motivo del Año de la Misericordia y del Sínodo de la Familia, las jornadas se han titulado «La Familia, escuela de la Misericordia».

Después de un primer día discursivo con el cardenal arzobispo de Peruggia, Gualtiero Basset, y con el rector del santuario de Torreciudad, Javier Cremades, en el segundo día se focalizó en la misericordia y los refugiados.

Seducción de Misericordia

El obispo auxiliar de Barcelona, ​​Mons. Sebastià Taltavull, fue me primero en intervenir, una vez rezada la Oración Tercia. Concretamente, expuso el tema de la misericordia aplicada a la figura del Papa Francisco, bajo el título «Francisco: un Papa seducido por la misericordia«. Inició la ponencia presentándolo como «un hombre totalmente seducido por la misericordia, y que se de esta experiencia que debemos conocer y entender». Según dijo, «es esta manera de ser que lo hace un hombre libre», y así, «capaz de reconocerse pecador y llamar a todos a la conversión».

Poco a poco, fue definiendo el concepto de misericordia, explicado por el Santo Padre Francisco, el cual insiste en «buscar la paz, el ejercicio de los derechos humanos y la atención a los que viven en las puertas de la pobreza, así como, en todos los refugiados».

Además, recordó varios momentos vividos por el Papa Francisco como su visita a Lampedusa, cuando hizo un llamamiento global a luchar por la dignidad de los más necesitados. El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Taltavull, remarcó diferentes citas de la Encíclica Misericordiae Vultus, en que se enumera el talante del Santo Padre y de donde se abstrae la profundidad del concepto misericordia, un gesto de amor, «que movía a Jesús a todos los sus actos, y la «viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia» (MV. 10).

El perdón que ama

A continuación, la misericordia se concretó en el perdón, un «acto de amor» que pedimos y damos cuando se estima de verdad. Así lo explicaba Mn. Joan Costa, profesor de la Universidad de Teología de Cataluña, en su ponencia «El Perdón como expresión de misericordia», en que expuso la lógica y la dinámica del perdón.

«Cuando uno perdona, está diciendo que lo que lo ofrece esa persona es valioso, – explicaba Mn. Costa- Pedir perdón es una manera de enaltecer al otro y que vea que es valioso para mí, hacerlo sentir amado «. Según el cura el perdón se presenta como la «lucha más poderosa contra el mal», ya que una vez con la culpa reconocida con humildad y absuelta por el otro, aquel mal pasa a ser un «camino de santidad». «Demostramos que amamos a pesar del mal hecho, y por tanto ya no hay nada que nos distancie […]» El perdón es el antivirus de la soberbia y el egoísmo «, añadía.

Para los refugiados

La mesa redonda que clausuró las jornadas se centró en «Educar en la misericordia: el caso de los refugiados». Los encargados de desarrollar la situación fueron; Juana Martín, coordinadora del Servicio de Ayuda a los Refugiados de Cáritas Barcelona; Ariadna Blanco, delegada de Ayuda a la Iglesia Necesitada y Joan Reventós, director del Comité Catalán de Acnur.

Cada uno expuso su tarea, que pide más col • ción por parte de los ciudadanos, y desde donde se mira de gestionar la solidaridad hacia todos aquellos sirios, ucranianos, palestinos, afganos … todos los que llegan aquí y no tienen como subsistir. Una gestión que, según Juana Martin, se presenta como un «reto» para canalizar con la máxima eficiencia todas las colaboraciones, ya sean de las parroquias como de las entidades.

Esta ayuda, «debe ir más allá del mero asistencialismo», decía Blanco, la cual concienciar sobre la situación de aquellas personas que han tenido que huir, deixant’ho todo, incluso, sus queridos. Una visión que debe ser más crítica por parte de los países europeos, como decía Reventós, según el cual, «la modernidad debería llevar a un mundo más justo y más solidario, pero no es así».

Así, entre todos, fueron desgranando el tema, ahora de moda, pero mañana tal vez olvidado. Un tema para dar ejemplo de la misericordia de todos los cristianos, el cual concluyó estas jornadas.

(Montse Punsoda – Archidiócesis de Barcelona)

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