¿Y después del bautismo, qué? (II) De los siete años a la adolescencia

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons.  Francesc Pardo i Artigas       Sigo la reflexión del pasado domingo con la intención de ofrecer a los padres algunas indicaciones a considerar en la educación cristiana de sus hijos.

Si hasta los siete años me centraba especialmente en la familia, ahora es necesario pensar también en la escuela y en la parroquia.

Los siete años es la edad en que, según la normativa diocesana, los niños y niñas han de iniciar la catequesis o el proceso catequético en las parroquias o en los centros. Al finalizar el segundo año podrán participar de la Eucaristía, la primera comunión. Después, el proceso educativo sigue con la catequesis de profundización, profesión de la fe, preparación para la Confirmación, continuando tras  recibir el sacramento de la Confirmación.

Lo primero que constatamos es que, actualmente, no todos los padres de los niños que han sido bautizados piensan en la catequesis, ni en la iniciación cristiana.

Otro problema o reto es que, tras recibir la primera comunión, muchos niños no continúan el proceso catequético de formación, y —digámoslo claramente—  sus padres no lo consideran del todo necesario. Por ello la cuestión radica en saber si para una auténtica formación debe seguir la catequesis. Al mismo tiempo hay que tener bien presente la importancia de la asignatura de religión que se ofrece en las escuelas. Catequesis y asignatura de religión se complementan y suman en el proceso educativo.

Propongo que pensemos y valoremos, qué es lo más conveniente para los niños a lo largo de su proceso educativo.

–  ¿Cuál es la finalidad de la catequesis? Conocer a Jesucristo para amarle y así poder seguirle. Seguirle equivale a vivir en cristiano.

–  Conocerle no solo es descubrir quién era, qué hizo… sino establecer una relación personal, que nos lleve a la admiración, a la estimación, a creer en Él y a asumir lo que nos ofrece y propone.

–    Hay que tener muy clara cuál es la propuesta de Jesús para nuestra vida.  Darse cuenta que la falta de formación religiosa —cristiana— no les favorece a la hora de asumir decisiones importantes en su vida. Carecerán de unos cimientos que les ayuden a ser más libres para decidir; desconocerán las raíces y las razones de unas actitudes y valores; tampoco entenderán muchos aspectos de nuestra cultura, y no tendrán la posibilidad de saborear la experiencia de Dios.

–   En cada etapa de la vida se debe renovar dicho conocimiento. La catequesis se adapta a la capacidad y condiciones de cada edad o nivel, de forma semejante a como sucede en la escuela y el aprendizaje pedagógico, que propone en cada etapa educativa diferentes materias para crecer en valores y actitudes. ¿Qué pasaría si los niños fuesen a la escuela tan solo durante dos o tres años?

–    Hace algún tiempo escribí una carta dirigida a los alumnos de la asignatura de religión que vale también para la catequesis. Recuerdo algunos pensamientos  que puedan ayudar:

“Es muy importante para tu vida conocer a Jesús, lo que dijo, lo que hizo, porqué murió y resucitó. Lo sabemos porque escogió a unos amigos —discípulos— para que contasen a todo el mundo lo que había sucedido. Así tú también puedes saber por qué hoy tantos millones de hombres y mujeres, niños y jóvenes confían en Jesús y quieren vivir como Él nos ha enseñado.

Sobretodo entenderás mucho mejor lo que Jesús te ofrece para que puedas ser más feliz, para que te sientas muy querido o querida, porque Él quiere ser amigo tuyo para siempre.

Descubrirás un libro único, la Biblia —en realidad, se trata de muchos libros reunidos en una solo—, donde descubrimos  como Dios se ha dado a conocer al pueblo de Jesús y a todos los pueblos. Leer y entender este libro nos ayuda en primer lugar a  conocer a Dios y lo que quiere para nosotros, pero también nos ayudará a comprender mejor los pensamientos, los escritos, el arte, las leyes, las costumbres, la historia de nuestro país y de gran parte de la humanidad”.

Estoy convencido que muchos niños lamentarán y les dolerá que les hayan privado de la formación cristiana.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 423 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.