Hablad con Dios. Hablad de Dios

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez      Hemos empezado con satisfacción y alegría el Año de la Misericordia. Tras las fiestas de Navidad las comunidades cristianas vuelven a la vida ordinaria del resto del año con un matiz especial para el actual centrado en la misericordia divina. Nos felicitamos por la solemne apertura el pasado día 13 en la catedral y nos recordamos, con el Nacimiento del Señor, la práctica de las obras de misericordia. En vuestras parroquias os han actualizado este tema y habéis visto a las puertas de los templos carteles alusivos a esta realidad. Todo os servirá para profundizar en vuestra vida cristiana y para ser auténticos testigos de Cristo en la acogida, en el trato y en las palabras y gestos con los demás. ¡Cuántas veces nos recriminan a los cristianos que no seguimos las huellas del Maestro! A pesar de todo nos esforzamos en conseguirlo en los distintos momentos de nuestra vida y para colaborar con la comunidad cristiana.

 A nivel personal tratamos de superar las debilidades y orientar nuestra existencia en el camino del bien. Comunitariamente elaboramos unas programaciones, participamos en las actividades, evaluamos los contenidos… y todo ello con la pretensión da vivir y presentar con mayor autenticidad el significado de la fe cristiana. La formación, la celebración y la caridad son los soportes que nos empujan a manifestar al mundo la felicidad que sentimos viviendo la misericordia de Dios.

Desde siempre contamos con la lectura de la Palabra de Dios que nos enseña el modo de relacionarnos con Él y con nuestros semejantes. Es un filón que no se acaba nunca y que podemos volver una y otra vez a buscar orientación. En los últimos años hemos contado con los escritos del papa Francisco La alegría del Evangelio, Laudato si’ y El rostro de la misericordia para ayudarnos en ese mismo aprendizaje que no acaba nunca.

Permitid que empiece el año dando dos consejos fundamentales que quiero aplicarlos  a mi vida de creyente y pastor de vuestra comunidad.

Hablad siempre con Dios misericordioso. Que las múltiples actividades pastorales no nos hagan olvidar nunca los momentos de oración. Es fundamental que cada día dediquemos un tiempo para la conversación con Dios. En el silencio y en la escucha de sus indicaciones. Nada puede sustituir el encuentro personal con el Amigo, con el Maestro, con el Señor. Es una realidad que potencia, motiva y acompaña nuestra entrega a los hermanos. Sin ella pierde sentido o queda hueca la acción apostólica.

Las relaciones humanas nos permiten a diario comunicar los sentimientos y los deseos a los demás. Para compartir, para ayudar, para crear fraternidad. Que en las palabras dirigidas a los demás cuente siempre Dios como fundamento y orientación de lo que hacemos. Que busquemos introducir en el corazón de los demás de forma explícita lo que hemos rezado en el silencio. Por ello de modo simultáneo al diálogo con Él, no nos cansemos nunca de hablar de Dios a todo el mundo. Que todos nos vean actuar sintiendo cerca la misericordia de Dios y expresarlo con autenticidad y amabilidad.

Debemos hablar con Dios sin la sensación del agobio o la necesidad por las mil cosas que hacer y que requieren nuestra atención. Esto siempre primero. Hablamos de Él sin vergüenzas ni reparos. Hay mucha gente que espera eso de nosotros. Propiciad en los demás el encuentro con Dios del que vosotros disfrutáis y llena de sentido vuestra vida personal y comunitaria. Es un buen signo para este año que empieza ahora.

 +Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.