¡Bautizados! ¿Y después qué?

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas        Me atrevo a proponer telegráficamente algunas pautas para concretar la respuesta a la pregunta, “y después qué” en lo que concierne a la responsabilidad de padres y familiares, acompañados siempre por la comunidad cristiana.

Parto de cuatro etapas: de los cero hasta los siete años; de los siete a la adolescencia; en la etapa de la juventud, y en la “primera madurez”.

Hoy reflexiono sobre la etapa de los cero a los siete años, dado que son todavía muchos los pequeños para quienes sus padres solicitan el bautismo, y porque durante este primer período de su vida uno puede preguntarse qué hay que hacer. Si existe voluntad de educarlos como cristianos, cuando tengan la edad necesaria para la catequesis los inscribirán, pero hasta ese momento, ¿qué hacer?

De los cero  a los siete años

La educación para la vida, para la vida cristiana, se realiza principalmente en el ámbito familiar. La guardería y los primeros años escolares tienen su misión, aunque el factor determinante es la familia.

La responsabilidad es de los padres y de los otros miembros de la familia.

De hecho, el proceso educativo se inicia desde el nacimiento. Debemos entender que la etapa de los cero a los siete años es fundamental para despertar el sentimiento religioso.

Este despertar no es algo añadido o desligado  del crecimiento humano, al contrario, está inseparablemente unido al desarrollo personal infantil. ¿Cómo? No se conocen recetas, pero si deseamos que un día estén en condiciones de “creer”, se debe ir favoreciendo una sensibilidad religiosa junto al desarrollo de unas determinadas capacidades y aptitudes fundamentales.

Atención al clima o atmósfera familiar

Las experiencias del amor, la ternura, la seguridad, la confianza… harán posible ir descubriendo el amor, la ternura de Dios.

Los primeros años no son los más adecuados para enseñar muchas cosas sobre Dios, sino para testimoniar el amor y la bondad. La vida cristiana  se transmite por contagio. Las actitudes de los padres en relación a Dios… Los niños observan e imitan lo que ven.

Observan si los padres rezan, si antes de acostarles los persignan. Llegado el momento, es necesario enseñarles a repetir una sencilla oración. Acostumbrarles a ir a la iglesia, que el espacio empiece a serles familiar.

Hacia los tres años, Dios empieza a ser alguien para los niños, alguien con quien poder iniciar una relación de comunicación. La experiencia de que con Dios nos podemos comunicar, dar gracias…  Debe enseñarse.

Igualmente, los pequeños también sienten interés por narraciones y gestos religiosos que debemos explicar.

Cuando ya son algo mayores será conveniente explicar el sentido de las fiestas que celebramos: Navidad, Reyes, Pascua (la “mona”), las fiestas locales, los encuentros al aire libre…

No olvidemos la importancia de la simbología cristiana: las imágenes o el lenguaje de los símbolos y de la naturaleza, que es la primera carta de Dios a la humanidad.

Remarco la importancia de las imágenes cristianas en casa, en la habitación: la cruz, la Virgen, la Última Cena, algún santo de devoción familiar… pese a no captar todo su significado. Lo primero es verlas. Uno se acostumbra, llegando a formar parte de su espacio vital… Ya llegará el momento de explicar su significado. Por medio de símbolos, nos comunicamos mejor que con palabras. Será entonces el momento de poder explicar dicha simbología.

Es conveniente que nos acompañen a las celebraciones dominicales, a pesar de que no las comprendan. Porque el hecho de ver a los padres, u a otras personas, a los celebrantes… ayudará a convertir los ritos en espacios  vitales.

Cuando empiecen a formular preguntas será necesario ofrecer algunas respuestas, que, más que grandes explicaciones, manifiesten convicciones.

Y siempre será necesario estar atentos despertando las actitudes cristianas de la generosidad, el amor, el perdón, el respeto y la gratitud.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 403 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.