Tres propuestas para el Año de la Misericordia

Mons. Cerro ChavesMons. Francisco Cerro     Os propongo tres claves muy sencillas para que el Jubileo de la Misericordia cumpla los objetivos que el papa Francisco nos ha propuesto a la Iglesia Universal. Es verdad que el objetivo principal es la conversión pastoral para tener los sentimientos del Corazón de Cristo, para que seamos misericordiosos. El Jubileo de la Misericordia en nuestra diócesis nos viene de perlas. Primero, porque esta debe ser la espiritualidad de toda la Iglesia, también de nuestro XIV Sínodo Diocesano; debemos vivir esta corresponsabilidad en clave de misericordia. Sabiendo que no es fácil, debido a la situación que vivimos de escasez en el relevo tanto de sacerdotes, consagrados, catequistas, miembros de los distintos movimientos, cofrades… sin embargo me atrevo a proponeros a todos tres claves muy sencillas para que el Año de la Misericordia revitalice nuestro Sínodo Diocesano y nos ayude a caminar juntos con Cristo.

Abrir más las parroquias y ofrecer personalmente el sacramento de la Confesión.

Tenemos que hacer que el párroco, con el Consejo de Pastoral, nos propongamos tener abiertas las parroquias durante más tiempo. Ofrecer espacios de oración y de adoración. Acoger a los que vienen. Abramos nuestros templos parroquiales y ofrezcamos el sacramento de la Penitencia, como una oferta permanente del Amor de Dios, para mostrar la paz y la reconciliación entre todos los hermanos.

Abrir nuestros grupos cristianos y nuestros grupos sinodales.

En este Año de la Misericordia tenemos que hacer todo lo posible para tener siempre un sitio más en nuestros grupos, comunidades… No nos cerremos a ningún hermano. En nuestras parroquias no sobra nadie. Abrir nuestro corazón y nuestras realidades a todos, para que cuando vengan se encuentren como en casa. Abrir los grupos sinodales, incluso formar nuevos. Ninguna realidad eclesial debería dejar de estar presente en el Sínodo y si es necesario, habrá que formar grupos sinodales propios. De no hacerlo, probablemente no quedarán presentes en el Sínodo y en la preocupación de la Iglesia en el futuro. Es necesario abrir nuestro corazón y nuestra vida a la corresponsabilidad como una manera de ejercitar también la misericordia.

Abrir las ofertas de Cáritas y de las asociaciones que trabajan con los pobres.

En este Año de la Misericordia, el ejercicio de la justicia y de la caridad nos debe llevar a tener abiertos los lugares donde se ejerce la caridad y los servicios a los necesitados. No es cuestión de hacer más cosas, sino de lo que ya hacemos habitualmente, de que las Cáritas se preocupen y ocupen de tantas personas necesitadas. Muchos de ellos no saben dónde acudir. No se sienten ni comprendidos ni mucho menos apoyados en su dolor y en sus tragedias. Una Iglesia que asiste de corazón a los sin techo, a los necesitados, a los parados, a los emigrantes, a los refugiados… nos enseña que nuestra casa tiene que estar abierta para que, ejercitando las obras de misericordia, las corporales y las espirituales, sean expresión de la vivencia de la Misericordia. Cuando estamos comenzando este Jubileo de la Misericordia, a través de lo que somos y de lo que estamos haciendo, nuestra vida se transforma en un servicio a los hermanos porque juntos podemos cantar las Misericordias del Señor.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.