Nuestro mundo: ¿paisaje o belén?

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       Hace unos años fui testigo de un belén muy original, si es que se le podía considerar como tal. Más bien era un paisaje. La intención de sus autores era reproducir a escala el pueblo donde vivían, con sus casas, personas en la calle, escuelas, fábricas, comercios, coches, motos, bicicletas, jardines, montañas en el horizonte, la autopista cercana al pueblo… Y también la iglesia con su campanario.

Lo visito, y pregunto a los autores —por cierto, muy satisfechos— dónde habían situado a Jesús con María y José, pues no se veían. Me respondieron: “¡Ah! ¿Es obligatorio que estén? Porque nosotros hemos querido hacer un belén actual, no el tradicional. Sin cueva, ni pastores, sin el buey y la mula. Hemos querido hacer un belén moderno”.

Les respondo: “Pues lo que habéis hecho es un bello paisaje, pero no un belén. Si falta Jesús no hay belén. Puede ser una maqueta, una construcción a escala, pero es un belén”.

Me di cuenta cual era el fondo de la cuestión. Para ser modernos no era necesario Jesús. Lo habían eliminado de la vida del pueblo y del paisaje. Situaban la iglesia, pero la consideraban un edificio más, un monumento desde hacía años, al que de tanto en tanto se acudía para asistir a entierros o bautizos y alguna boda.

No había mala fe ni actitud contraria, sino desconocimiento e ignorancia. Jesús no contaba en sus vidas, ni en la del pueblo que habían reproducido. Y éste es el gran reto.

Aproveché el hecho para explicar que, si querían hacer un belén moderno, de hoy —como decían—, tal vez no fuese necesaria la cueva tradicional, pero no podían faltar Jesús con María, José, los mensajeros, los pastores modernos, los reyes… La cuestión era dónde y cómo los situábamos, si se trataba de ser actuales.

Jesús, ciertamente, debe estar en la Iglesia, porque es gracias a la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús, como hoy se nos da a sí mismo pudiendo volver a nacer en cada uno de nosotros y entre nosotros.

Hoy debemos situar a María junto a Jesús, son aquellas personas que con su sí (“fiat”) hacen posible que Jesús pueda nacer en el corazón de cada persona y en el corazón de los pueblos.

José son todos aquellos que se sienten responsables de velar por Jesús y por las personas, las más débiles, como hacen los voluntarios de Caritas.

Los ángeles mensajeros pueden ser los padres y abuelos que anuncian con alegría a Jesús a sus hijos y nietos, o también los sacerdotes, los catequistas…

Los pastores son todos aquellos que buscan al Señor, lo encuentran, lo adoran, le hacen ofrecimiento de ellos mismos y explican su experiencia.

Los Reyes son todas las personas y pueblos que, contemplando una señal, en este caso el testimonio de los que han hallado a Jesús, lo buscan pese a duras pruebas y dificultades.

Tal es el belén actual.

Pido y deseo que durante estos días sintáis la mirada entrañable de Jesús; que escuchéis el alegre anuncio dirigido a cada uno de vosotros; que os sintáis acariciados por sus manos de niño, dispuestos a acogerlo. Porque, ¿quién puede  rechazar a un niño? Se ha hecho pequeño para decirte: “No puedes rechazarme, me necesitas y te necesito”.

Señor Jesús, venimos como los pastores, los pecadores, los enfermos, los pobres, los necesitados de amor… a encontrarte. Poco os podemos ofrecer: tal vez una fe debilitada, un gran amor hacia los bienes materiales, y las heridas que la vida nos ha infringido. También os ofrecemos nuestra buena voluntad.

De esta forma sí que viviremos estos días de Navidad. Nuestro mundo no es un paisaje, sino el belén de Jesús.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.