“La fuerza oculta que mueve el universo es la misericordia… Feliz Navidad”

Mons. Rafael ZornozaMons. Rafael Zornoza             Dice Julio Cortázar en su obra La rayuela: “Se puede matar todo menos la nostalgia (…) la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta, ata y engaña”. ¿Nostalgia de qué? La vida del ser humano es una continua espera aún cuando no sepa muy bien qué es lo que espera. Un importante poeta italiano, Cesare Pavese, escribía en su diario el mismo día que recibía un gran premio: “Roma, apoteosis. Sin embargo ¿esto es todo? ¿por qué mi corazón sigue esperando más? ¿Cuándo alguien me ha prometido ese más? Y si nadie me lo ha prometido ¿por qué sigo esperando, qué sigo esperando?”

El cinismo de la posmodernidad ha pensado quereduciendo el deseo se calmará la herida. Pero no hay quien pueda acallar el grito del corazón. La Navidad es el tiempo de la nostalgia y por eso se hace tan insoportable para muchos. En el fondo piensan que -como dice Jean Paul Sartre- la verdad que se esconde detrás de tanta hipocresía es que “el infierno sí existe, el infierno son los otros”. Aquí radica la importancia de la afirmación machacona del papa Francisco al convocar este Año de la Misericordia: “No somos fruto del azar sino de la Misericordia, no somos anónimos sino hijos, no somos “seres-ahí-expuestos” –en la expresión de Heidegger- sino amados y únicos”. Una de las grandes enseñanzas de Buda, a la que llegó después de décadas de meditación, fue justamente ésta: que toda criatura es digna de compasión, que la compasión es la única actitud verdaderamente sabia del hombre, tan necesitado él mismo de compasión. Es urgente alcanzar esta sabiduría en este mundo que se nos rompe entre las manos. La sabiduría de los que han gastado su vida por los demás y, lejos de sentirles como un infierno, se han dado cuenta de que los otros son el único medio para realizarse a sí mismos. Esa extraña felicidad de quien –como  san Francisco- pide: “Señor, hazme instrumento de tu paz. Que donde hay odio ponga yo amor, donde hay ofensa reconciliación, donde hay división, unidad”.

Quien vive con misericordia se encuentra reconciliado y quien se sabe amado gratuitamente sabe ser generoso con quien no lo merece. El amor es el descanso del alma hasta tal punto que, –como dice San Juan de la Cruz— “El que ama, ni cansa, ni se cansa”. ¡Maravillosa experiencia que comparten cuantos acudieron respondiendo a aquella llamada: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré” (Mt 11,18).

No. El azar, el caos, el absurdo, la nada, no son la clave de la realidad. La fuerza oculta que mueve el universo es la Misericordia. Es la compasión de un Dios que nos abre las puertas de la casa que añoramos con infinita nostalgia porque ésa es la verdad más profunda del hombre. Este es el hogar siempre encendido, siempre esperándonos, porque al final nuestra dolorosa espera, nuestro deseo tozudo es sólo un pálido reflejo del insoportable dolor con que El nos espera y nos desea. Así de bien lo comprendió el “ateo” Miguel de Unamuno al final de su vida, que quiso rezar en su lápida: Acógeme, Padre Eterno, en tu seno, misterioso hogar, que aquí vengo cansado y deshecho del duro bregar.

La Puerta de la Misericordia que se ha abierto en el Jubileo de este Año Santo primero en Roma y después en nuestra Catedral se abrió hace ya veinte siglos en Belén. Acogerse a la ternura del Niño Dios nos reconcilia con Dios y nos convierte en don, como El. En medio de la nostalgia y la hiel quien quiera puede gustar la miel. La puerta queda abierta para pasar y ya nadie la podrá cerrar.  Feliz Navidad.

+ Rafael Zornoza Boy,

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.