Año Nuevo, vida santa

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      Desde sus años de seminarista hasta su muerte, san Juan XXIII tenía la costumbre de escribir un Diario del Alma, que fue como tituló estos apuntes quien fue su secretario personal, monseñor Capovilla, cuando los editó una vez que murió el Papa.

El último año de su vida lo comenzó así: «1 de enero de 1963. Alabado sea el nombre del Señor ahora y por siempre. Me levanto como siempre a las cuatro. Mañana tranquila en oración y buen trabajo. Preparación de la carta a los obispos del Concilio. Por la tarde, el cardenal Testa: felicitación de Año Nuevo.» Seguidamente menciona otros contactos, un concierto en la sala Clementina con asistencia de adolescentes de tres institutos de beneficencia, y anota que asisten unos recién casados. Y acaba su apunte: «Advierto con alegría y agradecimiento al Señor que este primer día de 1963 ha comenzado muy bien incluso por lo que afecta a mi físico.»

El Papa ya no se encontraba muy bien por aquel entonces. Murió el 3 de junio. Al reproducir este texto quería fijarme en algo que puede ser común a todos nosotros en estas fechas. Primero el agradecimiento a Dios por comenzar un año más de nuestra vida. Un año en el que, como él, hemos de conjugar la oración y el trabajo. Seguramente no nos levantaremos a las cuatro de la madrugada, pero el día es suficientemente largo como para encontrar muchos momentos de elevar nuestro pensamiento a Dios en medio de las tareas ordinarias. Gozaremos de momentos de distracción y ocio, sea para asistir a un concierto, como en su caso, o para ver la televisión en familia, sin olvidar los ratos de convivencia alrededor de la mesa durante el almuerzo o la cena. Por fin, agradezcamos también al Señor la salud que tengamos, dispuestos siempre a cumplir la voluntad de Dios si sobrevienen dificultades.

Cada año solemos repetir aquello de «Año Nuevo, vida nueva»; propongo una variación: «Año Nuevo, vida santa.» No es una propuesta de ser menos feliz, sino lo contrario. Divertirse puede estar muy bien, pero ser feliz es más que divertirse. La verdadera felicidad no es una bengala que estalla y resulta atractiva mientras dura, sino una luz que ha venido para quedarse, como la luz de Belén que siguieron los Reyes Magos.

Con estos pensamientos deseo a todos que sea feliz este año nuevo recién comenzado y una feliz Epifanía.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.