La Navidad de este año

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez     Cuando llegan estas fechas muchos seguidores de Jesús escriben o hablan de su nacimiento. Se ha hecho siempre. Hay textos que comunican toda la ternura en las relaciones de Dios con la humanidad. Emociona cada vez que uno lee o recita alguno de esos fragmentos. A todos nos gustaría escribir algo nuevo sobre esta fiesta tan entrañable para comunicar sus sentimientos y que los demás gozaran con sus expresiones de la felicidad y la paz que trae el Niño en Belén.

En algún momento uno piensa que ya todo está escrito o dicho. Que no puede añadir novedades a este acontecimiento. Tenemos la tentación de no escribir nada por no caer en las repeticiones rutinarias de cada año. Y sin embargo siempre nos sorprende alguna frase o algún gesto de un ser querido que desea acercarnos al Nacimiento. O nos alegra una columna de un periódico que transpira inocencia y busca la complicidad del lector para conseguir la fraternidad. O alguien nos envía aquel poema, encontrado años antes en un libro, que conmovió nuestro interior y nos elevó a la búsqueda de lo más sublime que nos regala el Niño Dios.

Os aconsejo que volváis a expresar un año más los deseos más íntimos de la Navidad. Aquellos que hace realidad Jesús y que nos ayudan a vivir con más coherencia su mensaje. Los mismos que nos permiten comprender mejor a los seres humanos y aceptar a todos como hermanos. Es una consecuencia lógica de nuestra alegría navideña. Que nadie robe la felicidad personal y familiar de estos días cuando nos reunimos para celebrar el misterio de Dios. Escribid vuestras felicitaciones a los demás con la pretensión de no quedar reducidas a huecas palabras y a tener unos serios compromisos de mejorar nuestro entorno cercano y nuestro mundo.

Tras una corta reflexión he encontrado algo nuevo para comunicar este año. Todos conocéis que el papa Francisco ha convocado un Año de la Misericordia. En nuestra diócesis celebramos la apertura de ese año el pasado día 13 con una ceremonia similar a la de Roma. No es momento ahora para explicar todo su significado que es muy rico en sus diversas manifestaciones para la vida cristiana. Sólo aspiro a recordar para todos lo que aprendisteis en vuestra infancia o juventud y que muchos han olvidado. Son las llamadas obras de misericordia cuyo exquisito cumplimiento nos conducirá por el camino de la felicidad. Es una exigencia que con sencillez nos pide el Papa para hacerlas realidad durante todo el año pero que, en estos días, cobran especial relevancia. Entre las corporales y las espirituales engloban la totalidad del ser humano.

Las corporales son estas siete: Visitar a los enfermos; dar de comer al hambriento; dar de beber al sediento; dar posada al peregrino; vestir al desnudo; visitar a los presos; enterrar a los difuntos.

Las espirituales también son siete: Enseñar al que no sabe; dar buen consejo a quien lo necesita; corregir al que se equivoca; perdonar al que nos ofende; consolar a los tristes; sufrir con paciencia los defectos del prójimo y rezar a Dios por los vivos y difuntos.

Ignoro si a muchos de vosotros os ha parecido una novedad felicitar la Navidad con el cumplimiento de estas obras que nos hacen salir de nosotros mismos para acoger y acompañar a nuestros hermanos. Para mí el recordatorio me ha supuesto un punto novedoso y un buen comienzo de este año de la misericordia. Quiera Dios que me preocupe por hacer realidad estos consejos que suponen un auténtico programa de vida para todos.

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.