¡Feliz Navidad, con Jesús!

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas         Dos hechos. Para todos y para que los expliquéis a los más jóvenes.

En el transcurso de una visita a una parroquia, un niño me comentó que hacía el belén. Le pregunté por las figuras que colocaría. Me respondió: los pastores, el cazador, el rebaño, los reyes… Yo le dije: “También has de poner a Jesús con María y José, en la cueva”.

“Sí, claro”, me respondió, como si dijera “y que remedio…”, como si estas figuras no fueran importantes y se pudiesen sustituir o incluso hasta prescindir de ellas.

Me había pasado otras veces con niños de catequesis que acostumbran a ser sinceros. Recuerdo las palabras de uno: “Mi padre me ha dicho que el belén está pasado de moda, que ahora pondremos el árbol”.

La tentación siempre será vaciar la Navidad de la presencia de Jesús y convertirla tan solo en una fiesta familiar, de recuerdos entrañables para algunos y de días de sufrimiento para otros.

Por eso me he formulado esta pregunta: ¿qué pondré este año en el belén, para que lo sea de verdad y no se convierta en un simple paisaje?

Jesús en el centro. Sin Jesús no hay belén, incluso el mundo no sería el belén que ha recibido a Jesús.

Pero también María, José, los ángeles mensajeros y, si es necesario, el buey y la mula. Estos, hoy, somos nosotros, los cristianos.

En el belén estamos todos, estáis todos, por eso ponemos casas, y campesinos y otros oficios… Pongámonos cada uno de nosotros con nuestras familias, con las personas que queremos. Para recordarlo escribid vuestro nombre y el de los que formáis la familia y ponedlos ante la cueva.

Segundo hecho. Pasó en un centro parroquial. Era diciembre, y los monitores decidieron explicar a los niños el sentido de las próximas fiestas y empezaron a preparar el belén, la decoración del local y un concierto de villancicos.

Hay que decir que acudían, entre otros, niños de un centro residencial sin familia, niños inmigrantes, hijos de familias llegadas de América Latina, África, Asia y Europa del Este. Al ser los orígenes culturales del grupo muy diversos, no siempre se conocía el sentido de las fiestas que celebramos nosotros, los cristianos.

Al explicarles la narración evangélica de la Navidad, remarcaron como José y María viajaron a Belén sin encontrar un lugar para ellos en la posada, motivo por el que fueron a un establo, donde finalmente nació el niño Jesús poniéndolo en un pesebre. La sorpresa de muchos de los niños iba creciendo a medida que avanzaba la historia. Sentados en el suelo se movían inquietos preguntándose cómo era posible que el Niño Jesús no hubiese tenido una casa donde nacer…

Acabada la historia, les invitaron a hacer un belén para llevárselo a casa como regalo. Se pusieron manos a la obra pero con distinto entusiasmo…

A los monitores, paseando entre los niños, les sorprendió el belén del pequeño Ígor, de siete años, llegado hacía seis meses desde un país del Este de Europa. En su portal, no había un Niño Jesús. ¡Había dos!! Se acercaron preguntándole la razón por la que ponía dos. Y les explicó su versión del nacimiento de Jesús.

“Cuando María dejó el niño en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde estar. Le respondí que no tenía ni padre ni madre, que había cambiado muchas veces de casa, y que ahora vivía en una residencia atendida por educadores, aunque no sabía por cuanto tiempo… Entonces Jesús me dijo que podía quedarme con Él. Me di cuenta de que no tenía ningún regalo con que obsequiarle, pero me parecía importante darle alguna cosa. Pensé que un buen regalo sería darle algo de calor. Por eso le dije: “Jesús, si te doy un poco de calor, ¿será un buen regalo para ti? Y Jesús me respondió: “Será el mejor regalo que nunca nadie me haya hecho…”. Es por lo q         ue me puse en el pesebre, y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme con Él para siempre…”.

Al terminar de explicar la historia, Ígor dijo que había encontrado a alguien que nunca más le dejaría solo… y que había decidido que nunca más el Niño Jesús se encontraría solo en el belén…

Ahora cambiad el nombre de Ígor por el vuestro, el de cada uno de vosotros.

Jesús no te dejará nunca. Tú tampoco le dejes y ofrécele lo que eres y lo que vives.

Es así como viviremos una feliz Navidad.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.