Es Navidad

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Quedan escasos cinco día para celebrar las fiestas de Navidad; unas fiestas que, en el corazón del ser humano, pueden suscitar distintos sentimientos. Para muchos la Navidad es un tiempo de nostalgia, de recuerdos y de tristeza, porque rememora aquellos días de su Navidad de niños en los que toda la familia se reunía en el hogar para celebrar juntos estas fiestas. Eran días de alegría, de amor sentido y expresado, de diálogos alegres y de verdadera felicidad de todos los que componían cada familia. Son momentos que han quedado ensombrecidos por la muerte de algunos seres queridos, las enfermedades de otros, la separación de las personas más amadas, los problemas de la vida, los odios o los rencores hacia miembros de la misma familia; desde aquí sólo se podrá ya recordar aquellos tiempos de armonía, paz y felicidad familiar como un recuerdo que nunca volverá. Ésta es una forma de sentirse frente a la Navidad. Es la forma de situarse de tantas personas que han perdido la fe y para los que la Navidad no es más que un recuerdo tierno y sentimental de lo que fue en otro tiempo.

Pero hay otra forma de sentirse y de situarse frente a la Navidad: la de todos aquellos que recuerdan con gran cariño los días y el ambiente navideño que vivieron en sus propias familias cuando eran pequeños, días inolvidables, ambiente entrañable que les hacía felices; recuerdos que hoy viven con ese mismo gozo y que les impulsa a seguir viviendo estos días con la misma felicidad y alegría. Tal vez hay algo que echan de menos y que sienten la necesidad de renovar en sus corazones como es el profundo significado y el sentimiento cristiano de alegría que producía en su alma lo que en la Navidad celebramos: el Nacimiento del Hijo de Dios que, por amor a todos y cada uno de nosotros, siendo Dios se ha hecho hombre para que nosotros lleguemos a ser hijos de Dios.

Tal vez este sentimiento y vivencia cristiana de la Navidad sea algo que tenemos que actualizar en nosotros porque hemos descuidado nuestra fe; quizá la vivencia cristiana de la Navidad y lo que tanto nos decía hace un tiempo ha quedado barrido de nuestra vida por el laicismo reinante en la sociedad. Seguro que necesitamos actualizar nuestra fe, abrir nuestra vida y nuestro corazón para dejar que Cristo, que nació en aquel pesebre y hoy quiere nacer en el corazón de cada uno de nosotros, transforme nuestras dudas en fe, nuestros materialismos en valoración de su gracia, nuestra lejanía de Él en cercanía de amor, en mano amiga que se acerca a nosotros para decirnos lo mucho que nos quiere. Tal vez echamos de menos una Navidad más solidaria en la que todos podemos hacer algo más por los otros porque nos necesitamos unos a otros; una Navidad en la que abramos nuestro corazón, una Navidad de manos extendidas que ayudan especialmente a aquellos que sufren el paro o la soledad de la vejez sin el cariño de los más cercanos.

Seguro que necesitamos contemplar mucho más de cerca al Dios Niño, sólo puro amor. Necesitamos sentir muy dentro de nosotros un profundo sentimiento de gratitud al Señor por tanta generosidad por su parte, por tanto amor y por tanta entrega, dejándole que Él nazca en nosotros como un día nació en aquel pobre y humilde establo; permitámosle entrar en nuestra vida. De este modo la Navidad sí que tiene sentido y llena el corazón. Vivamos esta Navidad con estas actitudes y será, de verdad, una Navidad alegre, llena de paz y de sentido. ¡Feliz y Santa Navidad!

 

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.