Mons. Juan Antonio Menéndez Fernández, Obispo electo de Astorga: "No es un momento fácil, porque la descristianización es un hecho real"

juan antonio menendezEl próximo sábado 19 de diciembre Mons. Juan Antonio Menéndez tomará posesión de la Diócesis de Astorga. La publicación diocesana Día 7 ha hablado con él siendo aún Obispo Electo.

¿Qué sintió cuando el Nuncio le comunicó que usted había sido propuesto por el Santo Padre como Obispo de Astorga?

Te quedas un poco en blanco. Por una parte me alegré, porque Astorga es una Diócesis para mi no desconocida del todo ya que conozco a varias personas, sacerdotes de ella y también conozco el funcionamiento de la misma de los últimos veinte años durante el episcopado de D. Camilo. Es cierto que me apena mucho dejar Asturias ya que toda mi vida ha estado en el Principado: mi nacimiento, mi juventud, mi ministerio pastoral durante 35 años. Pero estoy contento de venir a Astorga.

Usted ha estado en varias ocasiones en nuestra Dió- cesis: en Encuentros de Obispos, Vicarios y Arciprestes; en las reuniones de la Provincia Eclesiástica como Obispo Auxiliar de Oviedo; actuó como ponente con una conferencia titulada: Vivir la Fe en la Iglesia Diocesana en el teatro diocesano el 23 de noviembre de 2013 en la Jornada Diocesana con motivo de la Clausura del Año de la Fe; fue predicador el pasado 14 de septiembre del año 2014 en la novena que tuvo lugar en la Catedral de Astorga con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen del Castro.

He visitado la Diocesis en varias ocasiones por gentileza de D. Camilo , a quien aprecio y quiero mucho, y por la relación que he tenido con D. Marcos, como Vicarios Generales ambos, hemos organizado Encuentros de Obispos, Vicarios y Arciprestes y también de Obispos y Laicos. He comentado durante varios años con el Vicario General cómo nos iba tanto en Asturias como en Astorga, por eso mi relación con la Diócesis es de mucho afecto y cercanía.

En el saludo dirigido a los diocesanos de Astorga ha comentado que nuestra realidad social eminentemente rural y minera no le resulta extraña ya que usted nació en una pequeña aldea del mundo rural y ha ejercido su ministerio pastoral en dos zonas mineras de Asturias. La diócesis de Astorga es, como usted sabe, eminentemente rural con cerca de 1000 parroquias y cada vez menos sacerdotes, ¿cómo afronta su nuevo cargo como obispo de Astorga?

Me resulta muy agradable ser obispo de una Diócesis como la de Astorga principalmente rural ya que mis mejores años como sacerdote y en el desarrollo de mi ministerio fueron precisamente en la zona rural y me he sentido muy pastor y muy cercano a la gente, de hecho conservo todavía muchas amistades de las parroquias de Cangas del Narcea y de Teverga, donde estuve desarrollando mi labor pastoral. El mundo rural ha cambiado mucho en estos últimos treinta años, en un sentido para bien porque los pueblos están mejor conservados, se han rehabilitado las casas, cuentan con todo tipo de servicios, carreteras… pero por otra parte la gente se ha ido. En ese aspecto es una pena porque las personas que quedan en los pueblos son mayores y en muchos casos están solas. Lo mismo ha sucedido con el mundo de la mina, se han ido cerrando pozos mineros y hay que ir pensando qué se va a hacer con las personas que vienen detrás. En Asturias he tenido la ocasión de visitar algunas zonas mineras siendo obispo y se me caía el alma a los pies viendo los pozos totalmente destrozados, me daban ganas de llorar. Todo aquello que supuso muchísima vida, mucha actividad y ahora está todo en silencio. Esto es una preocupación muy grande, y entre todos tendremos que buscar una solución

El 26 de abril de 2013 se hizo público su nombramiento como Obispo Auxiliar de Oviedo, ¿Cambió su vida cuando pasó a ser obispo?

Me cambió la vida totalmente. Porque nunca recé tanto, escribí tanto, leí tanto y nunca viajé tanto, porque estoy en la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal y tengo que acompañar a los capellanes de migrantes. No puedo decir ni que es mejor ni peor. Son situaciones distintas. Supongo que al venir a Astorga será algo diferente a lo que he vivido en Asturias. Por lo que estoy muy satisfecho es por la cercanía, la comunión y la fraternidad que he tenido con el Arzobispo y con el Vicario General de Oviedo. Hemos vivido una fraternidad muy grande para llevar a cabo la pastoral en aquella Diócesis. Yo espero que ahora aquí en Astorga me suceda lo mismo, que mis colaboradores sean fieles y entre todos busquemos la fraternidad para ayudar a la gente a ser fraterna. Especialmente quiero que D. Camilo sea un verdadero hermano y que en la medida de sus posibilidades pueda estar presente en la Diócesis y que la gente siga queriendo al que fue durante 20 años su obispo. Yo como lo quiero tanto me gustaría que la gente lo quisiera igual.

¿Por qué eligió como lema episcopal: SANCTIFICETUR NOMEN TUUM?

Siempre he tenido una gran devoción al Padre Nuestro. La frase concreta de: “Santificado sea tu nombre” la he elegido por dos motivos. En primer lugar porque el cristiano tiene que tener claro en este mundo, y mucho más el obispo, que su meta es la santidad. Estamos aquí para ser santos, el Señor nos ayuda con su gracia, con su palabra, con los sacramentos… y en segundo lugar, dirigirnos al Padre con el deseo de que su nombre sea santificado nos impulsa a la misión, desearíamos que todos los hombres descubrieran al verdadero Dios y que desde ese descubrimiento y conversión alabaran su santo nombre santificándole, dándole gracias, no solo en la oración, sino también en el amor fraterno.

¿Cómo ve el momento actual de la Iglesia?

No es un momento fácil, porque la descristianización es un hecho real. Habría que analizar las causas por las que hay este desafecto de tantas personas de la vida eclesial. Algunas personas no se han ido de la iglesia totalmente, pero viven como si fueran ateos. Esto es un reto muy importante para la Iglesia y evidentemente tenemos que afrontarlo con la ayuda de Dios y también sabiendo estar en estos momentos en aquellas corrientes de pensamiento, de actividad, etc que mueven los hilos de la sociedad, de la cultura, de la política… no solo los obispos, sino toda la IGLESIA, especialmente los seglares.

Escudo de Don Juan Antonio

Se utiliza la Cruz de la Victoria en el primer campo, como representación de la tierra asturiana, de donde proviene el Sr. Obispo. El sol de Custodia representa al Santísimo Sacramento o Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. La estrella alude a la Virgen María, como madre de Jesús. El color azul hace alusión a los cielos. El báculo episcopal expresa la misión del Obispo y la dignidad de que ha sido investido. El color púrpura del tercer campo, lo es en alusión a las virtudes cardinales de la templanza y la prudencia. El capelo episcopal y las borlas indican la calidad o dignidad de que queda investido.

El lema SANCTIFICETUR NOMEN TUUM (SANTIFICADO SEA TU NOMBRE) está tomado del Evangelio de San Mateo (6,9) y expresa la segunda petición del Padre Nuestro

(Diócesis de Astorga)

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