Hoy la paz ha bajado del cielo

Tortosa Obispo Enrique BenaventMons. Enrique Benavent       La celebración de la fiesta de Navidad trae a nuestro mundo, año tras año, un sentimiento de esperanza. Parece que estos días los sentimientos más nobles que pueden haber en el corazón de las personas, esos sentimientos que las ambiciones y el egoísmo que hay en nuestro mundo esconden y muy a menudo ahogan, brotan de nuevo y llenan de gozo nuestras casas y las calles de nuestros pueblos y ciudades: unos a otros nos manifestamos los mejores deseos de paz y de felicidad.

La historia de la humanidad nos enseña algo que las personas muchas veces nos resistimos a aceptar: esa paz y esa justicia que el mundo desea no brota únicamente de la tierra. Año tras año vemos que aparecen en nuestro mundo nuevos conflictos y nuevas manifestaciones de violencia y de odio entre las personas y los pueblos. La humanidad no es capaz de producir por ella misma a su salvador y, cuando parece que sale alguien con pretensiones de salvarla, las consecuencias son todavía más graves porque se convierte en una amenaza para la libertad y la dignidad de las personas.

La liturgia de la Iglesia del día de Navidad empieza con una confesión: “hoy la Paz ha bajado del cielo”. La Paz que tanto desea y necesita nuestro mundo es un don que viene de Dios. Ya los ángeles, al anunciar a los pastores el nacimiento de Jesús, pregonan que ha llegado a la tierra el momento de la paz a los hombres que ama el Señor. El Señor, el Poderoso, nace como Príncipe de la Paz.

En Belén ha nacido el Dios de la Paz. El mismo Dios viene a nuestro mundo, su presencia llena la tierra. Nadie puede escapar de su mirada. Pero ese Dios nace como un niño. Es él, ese niño, el que nos trae la paz. Ya en su nacimiento vemos que sus armas para sembrar la justicia y la paz no son aquellas que encienden deodio el corazón de los hombres. SanBernardo de Claravall, en un sermón del día de Navidad nos invita a mirar con confianza al niño que ha nacido en Belén: “No huyas. No temas. No viene con ejércitos. No pretende castigar, sino salvar … aquí lo tienes: niño y sin voz. Puede ser terrible para alguien, más no para ti. Se hizo niño. La Madre Virgen envuelve sus tiernos miembros en pañales. ¿Y aún te da miedo? No llega para maniatarte y perderte, sino para salvarte”. El Príncipe de la Paz establece su reino únicamente con las armas de la Paz.

La fiesta de Navidad nos habla de un Dios que hace ver su gloria del cielo cuando hay paz entre los hombres. Ese es el auténtico rostro de Dios. Si el odio y las guerras entre los hombres son algo que desagrada siempre a Dios, mucho más cuando la violencia se justifica en su nombre.

Que la celebración de la fiesta de Navidad despierte en los corazones de todos los cristianos el compromiso de trabajar para que todos los hombres conozcan y amen a Jesús. Él, que es el único Dios verdadero, es el único camino para que el mundo encuentre la Paz.

Feliz Navidad

+ Enrique Benavent Vidal

Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 146 Artículos
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.